La biotecnóloga, investigadora del INTA y docente de UNAHUR analiza la crisis presupuestaria del sector científico, el impacto del achique estatal en el campo y la importancia de la universidad pública en el conurbano bonaerense.
Por Rody Rodriguez.
La comunidad científica argentina atraviesa un escenario de profunda incertidumbre. El desfinanciamiento, la paralización de programas y la pérdida de profesionales calificados ponen en jaque el desarrollo soberano del país. En este contexto, Lucía Di Ciaccio, doctora en Biotecnología por la UBA, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y docente de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR), fue entrevistada en el programa “¿Cómo sigue esto?” en Radio Unahur.
«La ciencia está metida en nuestro día a día: en los medicamentos, las vacunas y en mejorar los cultivos para cubrir el plato de comida de cada habitante. Tener que justificar todo el tiempo por qué debe haber inversión en ciencia y tecnología es desgastante» reflexiona Di Ciaccio, en consonancia a lo dicho por el divulgador científico Diego Golombek quien indignado había expresado: «Lamentablemente hemos llegado a lo tremendo de tener que explicar por qué un país necesita ciencia».
EL INTA Y UN FUERTE GOLPE AL CORAZÓN PRODUCTIVO
El INTA es un organismo clave para la economía local, impulsada fuertemente por la producción agrícola-ganadera. Sin embargo, las políticas de ajuste de la actual gestión gubernamental calaron hondo en su estructura.
«Hemos sufrido un golpe muy fuerte con el último retiro voluntario», advierte la investigadora, quien trabaja allí desde hace 13 años. Ya sea por retiro o por jubilaciones «se han ido muchísimos compañeros porque se hace insostenible mantener las líneas de investigación con el escaso financiamiento. El recurso humano está ocupado y desgastado».
Además del éxodo de profesionales, el impacto se siente directamente en el territorio. Di Ciaccio señala el cierre de estaciones experimentales y la inhabilitación de programas emblemáticos como el ProHuerta, que proveía semillas a los vecinos. «Nuestras herramientas empiezan a quedar cada vez más pobres para poder brindar soluciones al productor», lamenta.
INNOVACIÓN CON SELLO LOCAL: SALUD ANIMAL A BASE DE PLANTAS
A pesar de la crisis, el laboratorio que lidera Di Ciaccio continúa buscando soluciones soberanas para el sector productivo. Su línea de investigación principal se enfoca en el desarrollo de fitocompuestos para la salud animal.
El equipo se dedica a identificar principios activos en plantas para crear formulaciones vegetales que combatan enfermedades críticas de la producción nacional. Este trabajo genera una red federal, conectando al INTA con laboratorios de la UBA y la Universidad de Córdoba para potenciar actividades antifúngicas, antivirales y antiparasitarias.
UNAHUR: EL REFUGIO DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN EL OESTE
Frente al desinterés del Gobierno nacional por el sector científico y educativo, la sinergia institucional se vuelve un escudo. Di Ciaccio destaca el rol de la UNAHUR, donde dicta clases desde 2019: «Para los que somos del oeste del conurbano, antes era casi imposible acceder a carreras como Biotecnología por las distancias de viaje hacia la UBA. El crecimiento de la UNAHUR fue hermoso porque acercó la universidad a la gente».
La investigadora lidera proyectos financiados en conjunto por la universidad y el INTA, impulsando además fuertes tareas de divulgación en colegios secundarios para despertar nuevas vocaciones científicas.
Ante los discursos oficiales que atacan a la educación y a la investigación, Di Ciaccio responde con ironía y firmeza: «Yo soy ‘doble terrorista’: soy docente y soy investigadora. Trato de que esos ataques no influyan en el día a día, aunque la indignación a veces puede más. Lo principal acá es la vocación. Hay que alzar la voz y no callar, porque si cada uno se preocupa solo por su nicho, perdemos el concepto de sociedad».





