
Por Gustavo M. Russo.
El 20 de junio de 1820, muere Manuel José del Corazón de Jesús Belgrano, fecha en que se conmemora, el Día de la Bandera, dado a la fecha de su fallecimiento. Es decir, que recordamos a Manuel Belgrano como un hombre importante, dentro de la historia, que pareciera que simplemente fue el creador de la insignia patria. La historia oficial simplifica algunas trayectorias que merecen ser un poco mejor contadas. Es por eso, que detrás de estas líneas se busca, no solo contar algo más sobre él sino colocarlo, a la altura de las circunstancias, tomando como ejemplo toda su vocación de abogado, político y economista liberal, comprometido con los derechos de accesibilidad de aquel entonces. Siendo un idealista convisión material de materializar una realidadposible, se ocupó por bregar por los derechos de los pueblos originarios y por el rol de la mujer que iban a ser contempladas en el suceder del tiempo venidero.
Comúnmente, se atiende en considerarlo como un abogado, que dejó a un lado su profesión y se conformó, como pudo, en un militar que se opuso al avance español, defendiendo así el territorio nacional. Pero esto es solo la punta de un iceberg. En general conocemos muy poco de él, a pesar de haber tenido un peso considerable en la historia y, de cumplirse 204 años desde su partida hacia la eternidad.
Manuel Belgrano, había nacido en Buenos Aires, el 3 de junio de 1770, hace 254 años, había estudiado y formado en colegios y universidades españolas de mucho prestigio y fue contemporáneo -viviendo en Europa- de las ideas libertarias que emergían desde la Revolución francesa hacia todo el mundo de occidente.
Fiel seguidor de las ideas de Locke, Rousseau, Voltaire, entre los políticos más influyentes de su época, para la determinación de los pueblos. También, fue admirador de economistas como Smith y Quesnay entre los modelos que instalaban un cambio en el perfil de la actividad económica, alejada de los centralismos monárquicos absolutistas.
Regodeado de tanto destello y abocado a servir como funcionario público, es nombrado por Carlos IV como Secretario de Consulado en Sur América. Un organismo dedicado a supervisar labores de la actividad económica. Es en 1794, cuando haciendo uso de su función, comienza a comprender por dónde pasa la economía de una nación, transformándose en el “primer estadista en Economía y Hacienda”, que tuvo la Argentina. De hecho, fue el Primer Ministro de Economía y Finanzas de la región.

En sus memorias, nos explica cómo se refleja la importancia de la economía, para lograr el asiento de un Estado Soberano y Nacional, desde la explotación de sus propios recursos naturales que contiene la tierra. Nociones que se desprenden de la perspectiva fisiócrata, cuyo principal sostenedor es FrancoisQuesnay. Por lo tanto, analiza cómo incorporar el desarrollo industrial, que protagoniza el libre cambio inglés, desde la teoría que emerge del libro; Las riquezas de las naciones, de Adam Smith.
Hay que prestarle atención y seguir desde dónde y cómo parte la mirada integradora de Manuel Belgrano para consolidar y robustecer un Estado Nación. Sabe que la economía interna, debía tener para su desarrollo, una población educada y capacitada para la labor de oficios. Debía primar dentro del aprendizaje, que las materias primas debían manufacturarse en el país y luego salir de él como exportación de bienes de consumo. Veía, que el ingreso de cualquier importación, empeoraría la situación de la población autóctona porque con el tiempo, encarecerían los precios internos de la producción nacional por permitir la formación de monopolios comerciales, en favor de intereses foráneos.
Lo increíble es que, en 1802, Manuel Belgrano, ya plasmaba el verdadero círculo virtuoso de la economía Keynesiana. Habría que pensar en los problemas en que está inmersa la Argentina actual para poder comprender con asombro todo lo que venía expresando con miras hacia el futuro. En el caso de Argentina, la cantidad de disgustos en golpes y crisis que se podrían haber evitado.
No conforme con lo expresado en sus escritos desde el Consulado, invoca la rotación en la siembra de la tierra. Algo que ya hacían los sacerdotes agrarios en Alemania, para protección del suelo y mejora de la producción agrícola. Fijarse los inconvenientes ambientales que se generan con la siembra directa de semillas de soja transgénica, monopolizada en su momento por Monsanto y luego por Bayer, que crean una película en la tierra que la impermeabiliza y la agota prematuramente. Todo un gran fenómeno que comenzó a cambiarse a partir de la década de los noventa, donde el campo se orienta sin regulación hacia la mono producción de commodities en granos.
Estaba persuadido, en tratar, que la gente aprendiera oficios para incluirlos dentro de la actividad económica. Para lo cual, funda escuelas diversas. A su vez, presenta desconfianza de la actividad ganadera porque era una actividad que empleaba pocas personas y se apartaba de una genuina integración de progreso y desarrollo. Ya, que concentraba riquezas en pocas manos y excluía al crecimiento poblacional, notable para confrontar en su fuerte introspección de la industria y el agro. Por lo que proponía, de ser necesario, subvencionar las artesanías locales. Lo que hoy sería, una política pública de otorgar subsidios, lo que resultó más tarde del Pacto Federal de 1831. A los efectos dijo:
– “La importación de mercaderías que impiden el consumo de las del país o que perjudican el progreso de sus manufacturas, llevan tras sí necesariamente, la ruina de una Nación”-
Además, ampliaba Belgrano cuando expresaba; que los grandes monopolios de capital son formados por hombres que están desposeídos de todo decoro, llenos de egoísmo y desprendidos de todo amor.
En Memoria al Consulado1802, presentó un alegato industrialista:
“Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus Estados a manufacturarse, y todo su empeño en conseguir, no sólo darles nueva forma, sino aun atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo. Y después venderlas “.

Resignifica, la teoría de Adam Smith. Respecto a las grandes extensiones de tierra en pocas manos, lo veía como calamitoso. Incluso improductivo. Mientras, existían personas, que no tenían nada y daban su vida para luchar por la independencia, era necesario, distribuir la tierra equitativamente para que a nadie le falte su cultivo para vivir y apuntalar hacia una continua mejora de la calidad de vida. Para Manuel Belgrano, era primordial que las personas tuvieran una vida sana y de ascenso económico continuo. Si se contempla por un instante la vida moderna, perfectamente se podría aludir a la necesidad de ahondar en los derechos de accesibilidad de las personas como un complemento de los derechos humanos de carácter imprescriptibles. También, creyó en la urgencia, de aumentar la densidad de la población regional. Tal cual, lo expresaban las ideas liberales del progreso, con base en la filosofía positivista. Además,no escondía ser un hombre de fe acuñado en su espiritualidad católica cristiana. No olvidarse, que fue el primer prócer creyente católico que sobresalió.
En su tiempo, ya tenía en mente, la expropiación por medio de una reforma agraria igualitaria. Algo revolucionario. Hoy, teniendo en cuenta lo del defalco de “VicentínSAIC” (conglomerado industrial de productos primarios de exportación argentino) a fines de noviembre de2019 ycomo patrón de lo ocurrido en los últimos años es el principal acreedor de su deuda, el banco de la Nación Argentina. Por lo tanto, no es posible permitirle brindar olvido a la ciudadanía, ni permitirles a los gobiernos que se sucedan, darseel lujo de poner en duda la certeza que orienta a la legislación comercial pertinente en la materia, por culpa de encontrar instalado un falaz debate al respecto, lleno de intencionalidad en defender la causa de los deudores de la misma. Ante la presentación de estos acontecimientos, exclamaría Belgrano: pormenorizando, el verdadero interés nacional por sobre la especulación de los sujetos carentes de corazón y alejados de todo Dios.
Se deduce que dado a los acontecimientos que se pueden constatar en base a la persecución ideológica llevada a cabo en el siglo XX y XXI principalmente, Manuel Belgrano, sería considerado despectivamente en estos tiempos libertarios, como un comunista traidor a los de su clase. No cabe duda de lo que se objetaya que, calculándose a su vez, que los empresarios contemporáneos que conforman el grupo AEA (Asociación empresaria argentina) tienden a conservar, cueste lo que cueste y caiga el gobierno que sea, el oligopolio de sus finanzas. Considerando indiscutible para todo pensamiento crítico o filosófico político que se le oponga.
Para Manuel Belgrano y como ejemplo a entender, de acuerdo a sus postulados humanos, el actual gobierno libertario dada sus expresiones y acciones en conjunto a tomar, sería el enemigo fácilmente considerado a vencer.
Saliendo del chascarrillo, se puede agregar, que Belgrano era un inconformista total y que va a ir por todo.
Toma las armas en defensa de la independencia, participa del Primer Gobierno Patrio que desplaza al Virrey Cisneros y vuelca nuevamente su perspectiva, con referencia a qué tipo de gobierno es el que debe consolidarse para este período de renacimiento institucional. Teniendo, conversaciones con el General José de San Martín y otros personajes de peso de la época, cree que lo mejor es establecer una Monarquía Constitucional, la cual, debería ser ocupada por un rey, un Inca. Dos cosas para destacar, no había manera de pensar la democracia en la década del 1810, tal cual la conocemos ahora, no se conocía otra forma de gobierno, el Estado Nación, tanto en América como en Europa, estaba en plena conformación. Y desde ya, tenía en mente a los pueblos y personas preexistentes a ese Estado Nación. Por lo que entendía, que un Inca sería un verdadero líder genuino, un ser cultural de los pueblos originarios, que luego, unas décadas adelante, con la intromisión de la “Reorganización Nacional” y la Campaña al desierto de Julio A. Roca, cambiaría nuestra concepción nacional y la tornaría extraña a los intereses argentinos. Destruyendo esa embrionaria idea de la diversidad que se venía imponiendo desde 1810.

La humanidad de Manuel Belgrano, hubiera evitado sabiamente el destierro y la desintegración, dentro de su tierra, de la población originaria, que todavía sigue sufriendo aún el avasallamiento y la estigmatización de un canallesco y “superior” poder blanco que le impide abastecerse hasta del agua potable que está en su propia tierra. A pesar, de que el artículo 75 de la Constitución Nacional, en su inciso 17, se refiere a los derechos de los pueblos originarios, ellos siguen padeciendo la persecución y el estigma.
Se vuelve a aclarar, Belgrano no solo creo la bandera, como lo hizo saber la historia oficial, unitaria, porteña, mitrista, también pensó en grande la Patria. Darles un buen porvenir a las generaciones venideras, integrándolas. Sin lugar a dudas, pensando de esa manera, se ganó enemigos poderosos, como todo aquel que dice y hace lo que en su interiorsiente. Como todo aquel que enfrenta la hipocresía del régimen de los pudientes.
Es por ello que lo perjudicaron, cuando no le hicieron llegar los fondos, para sostenerse con su ejército en plena batalla de SipeSipe, ni la mitad del salario, porque el resto lo había donado para la causa escolar. No pudo dejar de afrontar sin vergüenza, el pago de los honorarios del médico que lo atendió antes de morir.
Sin embargo, murió sin resentimientos. Supo de su legado, de sus convicciones y de ser inspirador en el futuro para nuevos hombres. Actualmente, el dinero donado por Belgrano para construir escuelas rondaría en $ 133.121.281.257.438 pesos (casi 134 billones de pesos).
Cuenta Felipe Piña, que cuando muere, solo el diario de Buenos Aires “El despertador Teofilantrópico se ocupó de la noticia, ese 20 de junio de 1820, escribiendo:
“Es un deshonor a nuestro suelo, es una ingratitud que clama el cielo, el triste funeral, pobre y sombrío que se hizo en una iglesia junto al río, al ciudadano ilustre General Manuel Belgrano”.
Solo un puñado de familias adineradas, de La Recoleta en Buenos Aires, son los mandatarios para decidir con su voto, quién debería ser El Padre de la Patria, eligieronentre José de San Martín y Manuel Belgrano. Belgrano pierde por escaso margen. Azarosamente, se decide por parte de la “élite dominante porteña”, como casi siempre, los destinos de cómo debe representarse la Nación, incluso en la actualidad pasa exactamente lo mismo. El país, en muchas ocasiones pende de un hilo, ante el capricho anti populista perteneciente a la mirada porteña y mientras tanto, las acciones políticas federales pujantespara el desarrollo se detienen ante ese atropello conservador tradicional. Es por lo siguiente que Belgrano detalla:
“El mejor medio de socorrer la mendicidad y la miseria es prevenirla y atenderla en su origen.”

Una mente lúcida, sabe a qué se atiene, cuando de ella emergen grandes soluciones futurasa los derechos de accesibilidad de las personas sea: la de educar, formar trabajadores, cuidar los recursos naturales, no importar mercaderías, distribuir la tierra, poblarla dignamente y defenderla con la vida de ser necesario cuando amenacen los privilegios minoritarios espurios e ilegítimos de los rectores de siempre.
Expresa desde su lecho de muerte, ese 20 de junio de 1820:
“Yo espero que los buenos ciudadanos de esta tierra trabajarán para remediar sus desgracias.”
Se termina diciendo, no se debe perder la esperanza aun cuando ésta sea dubitativa. Manuel Belgrano, un estratega liberal a tener en cuenta para la Argentina que se viene.





