Omar Plaini es el secretario del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas (Si.Ven.Dia), hace unos días fue reelecto para un nuevo período al frente de la federación nacional del sector. Ex Diputado Nacional y ex senador provincial, Plaini fue entrevistado en el programa ¿Cómo sigue esto? de Rody Rodríguez en Radio Unahur.
El 7 de noviembre es el “Día del Canillita”. La denominación “Canillita” nace de una obra de teatro de Florencio Sánchez, una obra de 1902, que contaba la historia de un pibe muy pobre que juntaba unas monedas vendiendo diarios en la calle. Ya los pantalones le quedaban chicos y se le veían las patitas flacas, las canillas, y de ahí el término. El 7 de noviembre de 1910 es la fecha de la muerte del escritor Florencio Sánchez. Y en 1947 se estableció el día del Canillita
En estos casi 80 años, muchas cosas han pasado en el mundo de los medios de comunicación y obviamente en el mundo laboral de los vendedores de diarios y revistas.
En esta fecha cargada de simbolismo, Omar Plaini, secretario general del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas (Sivendia) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires, analiza el presente de una actividad golpeada por la reconversión tecnológica y traza un paralelismo histórico entre los desafíos políticos del pasado y las encrucijadas del presente.
A dos décadas de haber asumido la conducción del sindicato Plaini sigue en la trinchera sindical, en un contexto actual que combina la mutación digital del consumo de medios con un escenario político nacional que el dirigente no duda en calificar de «farsa». Lejos de la resignación, el líder sindical apuesta a la resistencia institucional, a la reinvención cotidiana y a su otra gran pasión: la gestión social y deportiva en el club Los Andes.
La autopista digital y el desafío de reinventarse
La comercialización de diarios y revistas ya no es la misma de antes. La velocidad de los cambios tecnológicos obligó a los históricos kioscos a transformarse para subsistir. «Evidentemente estamos en una etapa de crisis y de grandes cambios en la humanidad, y uno tiene que reinventarse», reflexiona Plaini. Ante la pérdida de centralidad del papel, apela a la creatividad: «Diría el gran Albert Einstein: hay momentos en que la imaginación es más importante que el conocimiento. Entonces, desde allí tenemos que imaginar cómo nos reinventamos».
Para hacer frente a esta realidad, el sindicato impulsó normativas para diversificar la oferta: «Le agregamos otros productos exógenos a lo que es el papel, pero que están vinculados de una u otra manera. Hoy el papel ya no tiene la misma vigencia, porque navegamos todo en la autopista del celular, de las plataformas, y estamos ya hablando de la inteligencia artificial, que no sabemos a dónde nos va a llevar». Al respecto, rescata la preocupación del Papa Francisco: «Que no afecte las capacidades humanas, sobre todo a la persona que trabaja, esto de la inteligencia artificial. Al contrario, que ese desarrollo tecnológico pueda ampliar las capacidades humanas».
El dirigente tiene un diagnóstico claro sobre el impacto cultural de estos cambios: «Yo siempre recomiendo a los jóvenes: miren que ustedes hoy van en el celular con el dedo índice a más velocidad que nosotros cuando íbamos a estudiar a la Academia Pitman, pero no leen. Miran sin ver, porque leer es otra cosa. Es tomar el papel, un libro, un diario, y eso lleva al análisis, a la reflexión, mejora la caligrafía, mejora el campo semántico de las palabras».
La caída en las ventas es brutal, pero el soporte resiste. Plaini apela a los números: «El diario que más se vendió en la Argentina fue Quinta y Sexta de La Razón, llegó a vender 800 mil ejemplares con menos de 20 millones de habitantes. Y hoy el diario de mayor tirada un domingo no llega a 100 mil con 47 millones y medio de habitantes. Aun así, el diario fija agenda todavía, por suerte». Frente a la incertidumbre, encuentra certezas en la doctrina: «Nosotros seguimos de pie porque ¿qué es lo que permanece inmanente? Nos decía nuestro creador, el General Perón: las organizaciones, las instituciones. Mientras haya una institución de pie, siempre va a haber un colectivo que va a luchar por los derechos».
De Cavallo a Sturzenegger: la historia como farsa
Los paralelismos históricos resultan inevitables. En 2006, recién asumido, su principal preocupación radicaba en derogar la desregulación impuesta por Domingo Cavallo en el gobierno de Fernando de la Rúa Veinte años después, el escenario exhibe nombres distintos pero recetas similares bajo la gestión de Javier Milei y Federico Sturzenegger.
«La historia se repite como tragedia o como farsa», señala Plaini citando a Marx. «Nunca mejor aplicado el término farsa para el tiempo que vivimos. En ese tiempo Cavallo nos hablaba de la ‘polivalencia funcional’, ¿recuerdan esa terminología que nosotros decíamos en el sindicato: ¿de qué está hablando este hombre?». Para el dirigente, la disputa excede lo laboral: «Nosotros hoy tenemos que tratar de defender dos cosas centrales. Una son las instituciones, porque sin instituciones no hay democracia. Y hay un gobierno que ataca a las instituciones para deteriorar la democracia, porque Milei se cree que es un monarca o un autócrata. Y acá vivimos en una república».
El peronismo, la mesa de los cinco y el barro del club de barrio
Al analizar la actualidad política y el rol del justicialismo, Plaini es categórico respecto a las internas: «El peronismo hoy tiene que resolver cuestiones que tienen que ver con la calidad de vida de la sociedad. Hay valores que hay que recuperar: la lealtad, la unidad, el prójimo, o sea, el sentido de solidaridad. Creo que no más de 5 dirigentes, que son los de mayor jerarquía, se tienen que reunir en 20 metros cuadrados, puertas adentro, decirse todo lo que se tenga que decir, y decir: ‘bueno, vamos a encolumnarnos detrás de este compañero o de esta compañera y vamos a recuperar algo que siempre fue táctico y hoy es estratégico, que es recuperar el gobierno'».
Para lograrlo, el líder sindical pide dejar de lado «egos, caprichos y vanidades». Citando a Octavio Paz, recuerda que «toda victoria es relativa y toda derrota es transitoria», y agrega un baño de realidad: «La dirigencia en su mayor y menor medida tiene su vida resuelta, pero el que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para tomarse un micro, un colectivo, un tren o un subte, todavía no ha podido resolver ni siquiera lo que pasa durante el mes. Entonces hay que tener esa grandeza».
Ese termómetro de la calle Plaini lo conoce de primera mano. «Yo me levanté 35 años a las dos menos cuarto de la mañana. Ahora ya está mi hermano y mi sobrino, pero seguimos teniendo el mismo puesto de diarios en Lomas de Zamora, frente al Hospital Gandulfo, donde nacimos», relata con orgullo.
Ese arraigo en el sur del conurbano bonaerense lo llevó también a presidir el Club Atlético Los Andes, una experiencia que define como intensa: «El fútbol reúne todo junto: la política y el sindicalismo están metidos ahí adentro con una pasión indescifrable, porque ahí no priva la razón, sino la pasión. Yo le dije a los muchachos ni bien llegué: miren que hay seis días de racionalidad y un día de pasión».
Desde ese rol, Plaini cierra con una férrea defensa de las Asociaciones Civiles sin Fines de Lucro frente a los intentos de privatización deportiva: «En el silencio de todos los días, cuando no suenan los clarinetes, las trompetas ni los tambores, hay alguien que vocacionalmente está pintando una tribuna, cambiando un alambre o preparando el campo de juego. Ahí está la vocación de miles de hombres y mujeres en sus clubes de barrio, ya sea confederado a la AFA que tiene 4.500 clubes o los clubes de barrio que son miles también. La vocación del vecino, del simpatizante del club, los familiares que va a ver a sus hijos jugar y organizan una rifa, una choriceada para juntar fondos para que el club siga vivo, eso es inigualable, es la pasión que nos distingue a los argentinos. Una pasión no solo futbolera, sino por la institución del barrio».





