«Para vos, lo peor es la libertad»

Por Gustavo M. Russo.  

El Estado soy yo (traducción de la expresión francesa L’État, c’estmoi) es una frase apócrifa que Luis XIV de Francia habría pronunciado el 13 de abril de 1655 ante el Parlamento de París, a los dieciséis años de edad. Esta expresión que identifica al rey con el Estado, en el contexto de la monarquía absolutista, imperó en Europa principalmente en Francia siendo una forma de gobierno que es nuevamente utilizada como ensayo y puesto en función en pleno siglo XXI pero con la curiosidad de los que la promocionan, son los mismos que en el pasado la combatieron ydicen llamarse libertarios, como aquellos que se levantaron contra esa casta que gozaba de ese régimen de privilegios.

A ver, es el liberalismo desde su concepción ideológica, quien determina finiquitar con el Absolutismo de una autoridad centralizada en un rey, que se encuentra alejado de la realidad social predominante.El liberalismo nace para oponerse a la opresión, mediante la restricción al poder que gravitaba en el monarca de la divinidad. Todo nace de las ideas y del empirismo del filósofo y médico inglés, John Locke -Padre del Liberalismo Clásico- que sostiene:

“La mente humana es una tábula rasa que adquiría conocimiento por medio de la observación y el raciocinio, definiendo al conocimiento como la percepción de la conexión y acuerdo, o del desacuerdo y repugnancia entre cualquiera de nuestra ideas.”(Locke, 1986, p,523).

Es decir, nacemos sin ideas innatas, y que, en cambio, el conocimiento, sin conceptos preexistentes, determina solamente la experiencia derivada de la percepción sensorial.Pero en la creación del liberalismo, como contraposición al absolutismo monárquico contiene un propósito pedagógico; formar un individuo moral en lo personal e individual y a su vez responsable en lo social para llegar a un sujeto virtuoso y reflexivo ante lo que siente.

¿Vamos comprendiendo el camino que trazamos para acercarnos a la actualidad argentina? Avanzamos entonces.

Se le suma el Contrato Social del escritor suizo Jean –Jaques Rousseau, quien establece la figura del ciudadano. Personas que viven juntas en sociedad siguiendo un contrato que establece reglas de comportamiento moral y político. A las que el mismo Lockele asigna la existencia de un Estado que sea garante de los derechos y deberes de los ciudadanos, que viven en su interior y que por voluntad propia lo aceptan, para tener un orden social con derechos humanos de parte de la autoridad política que escogen.

Para cerrar la introducción explicativa sólo falta mencionar a un francés de este período de la ilustración que es Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu. Quien en su propuesta se inspira sobre la distribución delas funciones del Estado y la separación de sus poderes. Actualmente recaen en el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Lo que ayudará a evitar la arbitrariedad, mediante la limitación de su uso, salvaguardando la libertad y los derechos de los ciudadanos. Dice Montesquieu:

“La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad de espíritu que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad. Y para que exista libertad, es necesario que el gobierno no les emita temor a sus ciudadanos.”

Colocando blanco sobre negro; la suma del poder público y más aún,cuando parte de una autocracia que es perjudicial para todos los miembros de la sociedad. Esto lo marca la Constitución Nacional -salida de las Bases de Alberdi- con la extralimitación, el atropello desmedido de un decreto de necesidad y urgencia –sin que demuestre ser: ni de necesidad, ni de urgencia ya que promueve negocios espurios y foráneos de mega empresas internacionales, avistadoen su misma redacción– que atraviesa todo lo que desde 1789 viene asimilando la política en el mundo de occidente, sobre  materia de protección de derechos individuales y del proteccionismo regional de mercado.

Lo que inspiró a grandes hombres del siglo XVIII, XIX y XX que lucharon contra el absolutismo opresor, represivo, latifundista, esclavista, concentrador de riquezas, dominante y luego totalitario. En la actualidad de nuestro sistema democrático, lo consagrado desde la toma de la Bastilla en Francia primero y luego de la primera Constitución escrita de los Estado Unidos, comienza torpemente a perderse, a esfumarse y a generar tanta pobreza y desigualdad, como la que originaron esos reyes de la opulencia tiránica.

La democracia se devalúa permanentemente, al igual que el dólar, que se intenta imponer en el mercado de un Estado sin regulación. La mirada pública que sirve para equiparar las fuerzas para los débiles comienza su declive legislativo. El fraude, que tiene tipificada como principal característica penal, el error por parte del que es el estafado, ya está en carrera libre y nadie lo puede detener. Los poderes del Estado quedan sin aliento para contrabalancear. Y ahora sí, la entelequia gente -ya no más el pueblo – queda a la buena del amparo de Dios, fuente de toda razón y justicia.

Quizás porque todo el arco progresista, (desde los sectores revolucionarios hasta los partidos de centro) no estuvieron a las alturas de las circunstancias para llevar adelante una lectura apropiada de la realidad. Dirigentes que prefirieron pelearse por ideología,mientras el pragmatismo obsoleto de épocas que parecían olvidadas, se las arregló para volver recargadamente. Los hermanos que debían permanecer muy juntos se pelearon y los de afuera aprovecharon la ocasión para devorárselos electoralmente. Es por eso que gobierna quién gobierna. Contaminando lo referente a la memoria, la verdad y la justicia que pasaron a ser en un puñado de días, un simple y hermoso clishé épico.

Ahora aguantarse, el discurso provocador del neomaltusianismo de la golfería política, de los trúhanes de la caterva olvidada, de la nueva hampa neoliberal que acecha. Un miope león, que ve a todos de acuerdo a su condición.

La histeria del electorado brindó la entrega soberana del pueblo y quien se benefició con ella, ya comenzó a vapulear su Estado de Derecho.Argumentando falazmente, la necesidad de acortar los tiempos y con la inexistente urgencia, de crear una reforma inconstitucional de una talla inconmensurable. Axiomas pocos gratos que se expresan en cada intervención presidencial ante sus comunicadores oficialistas,esgrimiendo con atrevimiento, la posibilidad de realizar un cambio profundo para terminar, de una vez y por todas, con los privilegios de las masas que opacaban el verdadero número del déficit fiscal del Estado, sin importar lo humano. No cabe dudas quepara llegar a esto, hay responsables políticos de todos los sectores.

Un desborde de ineptitud colosal, que deja anulado a todo un Congreso, como a la misma seguridad jurídica de toda la Nación. Sin tener presente que el liberal, del que tanto se pronunció ser y corresponder, no tuvo nunca su aparición. Salvo la de un fascistoidemesiánico de poca cultura general.

Pero queda un consuelo, los verdaderos liberales que sí profesan el altruismo de aquellos hombres y mujeres del siglo XIX y del XX por los valores de la propiedad privada, de la lucha contra el despotismo del mercado, su avasallamiento, su expansión desmedida contra los usuarios y consumidores, empiezan con contundencia a expresarse fuertemente en las calles. Los que no nos dejamos estar, estamos trabajando desde abajo, buscando organización. Algunos encontraron la posibilidad de las cacerolas, a pesar de la invisibilidad que crean los medios de comunicación. Es importante apreciar que gracias a JavierMilei, salieron a la calle quienes portan mayor provisión de información, una clase media universitaria y formada en el liberalismo de ideas, que dejan en claro la subyugación de la inconstitucionalidad del cínicoDNU, que impone un ejecutivo de hermanos mancomunadospara la ocasión y que trata de hacerlo pasar por desapercibido, como algo más, desde la complejidadde las acciones de gestión y con un traje de amianto confeccionado a medida, para repeler la verdad.Camuflando de esa manera, a quienes se fortalecen económicamente con él a causa de la incidencia legal negativa, que tiene en la población,la sumisión del mismo.

Se debe apuntar a organizarse porque nuestro Statu Quo está en peligro, no es perfecto,pero es el que debemos sostener ahora, para nuestro sistema democrático. Nadie puede hacer una revolución anarco capitalista sin crear el propio, que seguramente será peor que el que tenemos.Los legisladores nacionales y el poder judicial, no pueden dejar de observar esta reforma constitucional de desregulación encubierta, que no necesitaría una constituyente previa.

Pero la crisis, origina a su vez nuevas oportunidades, se le debe buscar la vuelta para emplearla correctamente. Es momento para reflexionar, planificar, construir nuevamente bajo un nuevo esquema, que vuelva a fortalecer la política, para dosificar la economía que había hace unos días atrás. Y así, poder neutralizar la transferencia ilimitada de recursos a favor de los sectores más concentrados del mercado.

Es por lo cuestionado que, para vos, lo peor es la libertad porque la palabra en uso, no explica lo que oculta en su accionar. La ideología neoliberal tiene un diccionario y un vocabulario propio,donde lo libre es una tajante actitud disciplinatoria hacia lo popular, utilizada para contar su relato violento de que “no hay plata” y emplear la obstrucción de la vida privada e individual de los ciudadanos –que tanto dicen defender- generando en la población, mayores exclusiones a los derechos de accesibilidad de las personas.

El embate ya se produjo, debemos ser precavidos y organizar a las bases para resistir.

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