Ricardo Mulleady, pionero de la telefonía argentina

Preocupado por preservar la memoria de una actividad que había acompañado desde sus comienzos modernos, publicó en 1957 Breve Historia de la Telefonía Argentina (1886-1956). La obra constituye un valioso testimonio de primera mano sobre el desarrollo del servicio telefónico nacional y refleja tanto su conocimiento técnico como su profunda identificación con la profesión. En este ejemplar aparece una dedicatoria fechada en mayo de 1957, al “estimado colega y amigo Don Roberto J. Ottonello” y lleva la firma “de puño y letra” de R.T. Mulleady.

En esta nota Joel Cortina Suárez recupera la figura de Ricardo Tomás Mulleady, un argentino de raíces irlandesas, que contribuyó decisivamente en el desarrollo de las telecomunicaciones en la Argentina. Fue Ingeniero Jefe de Unión Telefónica, donde trabajó 32 años y fue residente de Hurlingham cuando estuvo a cargo de la Compañía Internacional de Radio Argentina (CIDRA), con base en esta ciudad.

Nacido en 1890, el ingeniero Ricardo Tomás Mulleady fue una figura destacada en el desarrollo de la telefonía argentina y en la consolidación del Rotary Club/Buenos Aires. Y estos dos aspectos de su vida han sido los que lo han llevado precisamente hasta Hurlingham.

SU LABOR EN LA UNIÓN TELEFÓNICA

Hijo del General Ricardo Ventura Mulleady (1849-1921), su primogénito tuvo su mayor aporte a los servicios de comunicación de la Argentina como parte de la «Compañía Unión Telefónica del Río de la Plata» («The United River PlateTelephone Company»). Esta fue el resultado de la fusión en 1883 de «Societé du Pan Telephone» y «Continental de Teléfonos Graham Bell», que pasó a ser manejada por capitales británicos con la absorción de la europea «Edison-Gower-Bell».

Mulleady, quien allí trabajó como ingeniero jefe entre 1910 y 1936, sostuvo que la primera etapa del desarrollo del servicio de la «Unión Telefónica»  en manos inglesas se caracterizó por «una cuidadosa política económico-financiera, que mantuvo a la empresa en estado próspero (…) aunque demoró la introducción de mejores técnicas en su plantel necesarias en un sistema que iba cada año cubriendo mayor extensión».

Asimismo, Mulleady, quien permaneció hasta su retiro en 1949, reveló, a propósito de las motivaciones de negocios de la Empresa: «La administración inglesa siguió una política estrictamente comercial, restringiendo los gastos de operación y los de ampliación de las instalaciones a lo más indispensable, consistente con dar servicio local a Capital y a los pueblos más importantes de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Las perspectivas en el resto de las provincias parecían no interesar a los capitales ingleses».

En 1946, el gobierno de Juan Domingo Perón nacionalizó la «Unión Telefónica» en ese entonces subsidiaria de la compañía norteamericana «International Telephone and TelegraphCorporation» (I.T.T.C.), la cual monopolizaba el servicio telefónico en Argentina. Poco después, se ordenó la creación de la «Empresa Mixta Telefónica Argentina» (E.M.T.A.), una sociedad que se proponía combinar el aporte de capitales nacionales privados y del Estado nacional. Pero en 1948, la compañía, de obtener ganancias en 1946 y 1947, pasó a tener una pérdida de 9 millones de pesos, cuando ya estaba en manos del Estado. Era la primera vez, desde sus comienzos, que la empresa arrojaba pérdidas. La solución recomendada por la junta asesora de la I.T.T.C. era proceder a un incremento de las tarifas. Finalmente, Perón decidió disolver la sociedad mixta. El 18 de marzo de 1948, por medio del decreto 8.104, retiró la personería jurídica a la E.M.T.A. En este sentido, Mulleady recordaría años más tarde que «…en pocos meses, los nombrados arrasaron con todo el personal administrativo y parte del personal técnico, despejando el campo para cometer toda clase de desaciertos e irregularidades, que alarmaron y afectaron al personal en toda su disciplina. En mi carácter de ingeniero jefe, me tocó presenciar el principio de la debacle cuando la entidad se llamaba E.M.T.A. y era dirigida desde el Banco Central, aunque tenía un directorio».

Aún así volvió a la gestión pública de las telecomunicaciones al asumir como Gerente de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) durante un breve período en el año 1964. Desde allí aportó visiones técnicas sobre el reequipamiento y la expansión del sistema automático y el telediscado nacional

Su actividad en la «Unión Telefónica» quedó registrado en una obra de su propia autoría: el libro Breve historia se la telefonía argentina (18861956), el cual supone un material de notoria relevancia en carreras universitarias especializadas.

SU ACTIVIDAD EN EL ROTARY CLUB

Mientras desarrollaba su trabajo en la «Unión Telefónica», Mulleady integró el Rotary Club/Buenos Aires, el cual, en 1936, recibió al ideólogo del homónimo original: Paul Harris. Como uno de sus principales anfitriones locales, Mulleady se desempañó como secretario de la Comisión de Recepción.

A través de la edición Nº 520 (enero-febrero 2025) de la publicación Rotary. Vida Rotaria, podemos hallar la crónica del recorrido de Harris por Buenos Aires. En este sentido, tras visitar el mausoleo de San Martín en la Catedral Metropolitana, Harris fue agasajado en el Plaza Hotel con un almuerzo, donde Mulleady fue uno de los oradores.

EL CIDRA EN HURLINGHAM

El miércoles 25 de marzo de 1936, Harris se trasladó a Hurlingham, donde fue recibido por Mulleady para recorrer la estación transmisora radiotelefónica de la «Compañía Internacional de Radio Argentina» (C.I.D.R.A.), la cual permitía comunicarse con Madrid, París, Río de Janeiro y Nueva York. Así, durante su estadía, Harris se comunicó telefónicamente con la Secretaría del «Rotary» que ya era «Rotary International» y manifestó que estaba complacido por la claridad de la recepción.

Finalmente, con la lectura del libro Historia del Rotary Club de Buenos Aires. Tomo III (19561980), descubrimos que «Convocada por la Comisión Directiva, se llevó a cabo el miércoles 25 [de junio de 1958] la Asamblea General Ordinaria para renovar las autoridades del [Rotary] Club», en la que Mulleady resultó electo Vicepresidente Segundo de la Comisión Directiva. Posteriormente, 2 de julio se realizó la tradicional ceremonia del cambio de autoridades, la cual celebró el nuevo rol de Mulleady por el período 19581959.

SUS DESCENDIENTES

Entre los descendientes del ingeniero están los jugadores de polo de alto hándicap Diego Tomás Cavangh y Matías Torres-Zavaleta y Cavanagh, poseedores de un palmarés tan valioso como las hazañas de su ancestro.

En Estados Unidos, Diego ha conquistado la Triple Corona; en el Reino Unido, se adueñó del Abierto Británico de 2014 y de 2020; en Francia, se ha alzado con la Copa de Oro del Polo Club de Deauville; y en Argentina, levantó en dos oportunidades las copas «Cámara de Diputados» y «República Argentina», respectivamente, y ha ganado tres veces seguidas el Abierto del Club Hípico-Militar «San Jorge».

Por su parte, Matías también ha dominado la Triple Corona estadounidense; en los Emiratos Árabes, ganó el Abierto de Dubái de 2018; y en Argentina, su máximo logro es la conquista del Abierto del «Tortugas» Country Club de 2021 como integrante de «Ellerstina».

En este sentido, lo que también vincula a nuestra querida, cuitada y nostálgica Isla con los bisnietos de Mulleady quien falleció en 1968 a la edad de 77 años, es haber competido en reiteradas ocasiones en el Abierto del «Hurlingham» Club.

Joel Cortina Suárez.

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