El 8 de agosto de 1901 el Congreso aprobó la compra de los terrenos ubicados entre los entonces distritos de General Sarmiento y Morón (hoy San Miguel y Hurlingham). La creación de Campo de Mayo fue una iniciativa del ministro de Guerra, Pablo Riccheri, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca.
Por Leandro Rojas.
El punto geográfico fundacional de Hurlingham está dentro del predio militar Campo de Mayo sobre la actual calle Rawson, que es la continuidad de la calle Coronel San Martín, que es la arteria sobren la que está el Polideportivo Municipal, que está justamente en un predio que formaba parte de Campo de Mayo, conocido como Puerta 1.
A la orilla del Río Reconquista (antes Río de las Conchas), la zona conocida entonces como Paso Morales fue donde comenzó a crecer un pueblo, con la construcción de un Molino Harinero (el de Louis Languevin), con la construcción de un puente que atravesara el río y con los primeros pobladores asentados en esos alrededores.
En ese lugar está hoy ya no quedan rastros de esos inicios de lo que hoy es el Municipio de Hurlingham.

LA CREACIÓN DE LA MAYOR GUARNICIÓN MILITAR ARGENTINA
Un clima hostil, y una probabilidad de guerra entre la Argentina y Chile cuando comenzaba el siglo XX, fueron algunos de los factores que apuntalaron la creación del Servicio Militar Obligatorio y la adquisición de los terrenos donde se instaló lo que más tarde se llamó Campo de Mayo.
El General Julio Argentino Roca, que realizaba su segunda presidencia, en procura de arreglar la cuestión limítrofe con Chile, intentó un acercamiento cordial con el primer mandatario de ese país, y a los pocos meses de ejercer el Gobierno; en febrero de 1899, sendas divisiones navales de Argentina y Chile, conduciendo cada una al primer magistrado de su país, fraternizaban en aguas del Estrecho de Magallanes. Roca fue a estrechar la mano de Federico Errázuriz a bordo del acorazado O’ Higgins y el mandatario chileno hizo lo propio con Roca a bordo del Belgrano.

Pese a la paz lograda, en julio de 1900 se produjo una crisis en el Ministerio de Guerra por renuncia del general Luis María Campos, siendo nombrado para sucederle, el Coronel Pablo Riccheri que se encontraba en Europa cumpliendo una misión oficial.
De su viaje a Riccheri le quedó la impresión imborrable de su visita al famoso Camp de Châlons en Francia, de una 15.000 hectáreas de superficie, creado por Napoleón III, esa imagen no lo dejaban apartar de la idea fija de crear algo parecido para el Ejército argentino. Convenció a Roca de esa propuesta y avanzaron con la idea de contar con un campo de maniobras militares, que por su topografía ofreciera a las tropas, el medio de desarrollar la instrucción práctica y la implantación de las armas combinadas. El campo de maniobras debía quedar próximo a la Capital, y ninguno ofrecía mayores ventajas que la zona de Paso de Morales y el Talar de Pacheco, sobre la margen izquierda del Río de las Conchas, en gran parte de lo que ya era el Partido de General Sarmiento y una fracción del viejo partido de Morón. Allí se instalaría Campo de Mayo que iba a servir de asiento a distintos regimientos, comandos y escuelas del Ejército Argentino además de la práctica y entrenamiento militar.
Riccheri gestionó la compra con los Morales Maldonado, Navarro, Villamayor, entre otros, propietarios de las tierras que en tiempo de la colonia habían pertenecido a la estancia de los Valdivia. Realizadas las gestiones con los propietarios, por iniciativa del entonces diputado nacional Manuel Quintana se aprobó la compra en el Congreso el 8 de agosto de 1901. El 24 de ese mes, se nombró Intendente del campo al Tte. Cnel. de la Plana Mayor Activa Eduardo Conesa.
La ley establecía que la tierra a expropiar, sumaría en conjunto unas 100 hectáreas. Sin embargo, las propiedades adquiridas cubrían una extensión de 2.426 hectáreas, lo que demandó una inversión de $ 1.227.920. Luego se compraron 1.737 hectáreas más, sumando 4.164 hectáreas. Obviamente hubo que negociar con más propietarios, 43 en total, el primero en vender una porción importante de sus tierras fue Norberto Quirno Pizzarro, dueño de «La Estanzuela» de Hurlingham. Él vendió las 700 hectáreas de la chacra «La Vida» que tenía en San Miguel a 417 pesos por hectárea, un precio muy inferior al que se cotizaban las tierras en aquella época. Riccheri destacó la «generosidad y patriotismo» de don Quirno Pizzarro. Lo cierto es que mucho influyó en su decisión el pedido de su primo, el vicepresidente de la Nación, Norberto Quirno Costa.
El 11 de diciembre de 1901 el Congreso sancionó otra Ley, la llamada «Ley de Organización del Ejército», popularmente conocida como «Ley Riccheri» que entre otras cuestiones vinculadas a la creación de regiones militares y divisiones del Ejército, puso en vigencia el Servicio Militar Obligatorio en el que Campo de Mayo sería un destino esencial.
En esos primeros dos o tres años del siglo XX, Campo de Mayo fue un enorme campo desierto con algunas pocas construcciones: la quinta del Ministro de Guerra, el alojamiento de los oficiales, la casa donde vivía el capitán Conesa como intendente, y las casas donde habían vivido los pobladores que vendieron sus tierras. También estaba el molino harinero de Bancalari. Las obras para alojar a los distintos cuarteles se iniciaron en 1904 y con el tiempo su predio tuvo algunas modificaciones.

Actualmente Campo de Mayo ocupa una superficie comparable a casi la mitad del territorio de la ciudad de Rosario.
En sus instalaciones funcionan el Comando de Institutos Militares y tienen asiento las Escuelas de las armas de Caballería; de Infantería; de Comunicaciones; de Artillería; de Ingenieros, de Comunicaciones; de Inteligencia, de suboficiales Sargento Cabral; de Servicio de Apoyo de Combate General Lemos; el Batallón de Aviación del Ejército, el Hospital Militar de Campo de Mayo, y la prisión militar, la Unidad, un centro penitenciario VIP con campo de deportes, canchas de vóley, de fútbol y con quincho, que sirve de «alojamiento transitorio de los internos condenados por delitos de lesa humanidad», que había sido cerrado en 2013, y que volverá a ser habilitado para ser ocupado por los genocidas alojados en la cárcel de máxima seguridad de Marcos Paz.
UNA PÁGINA TENEBROSA DE LA HISTORIA ARGENTINA
Durante la dictadura iniciada en 1976 Campo de Mayo fue el principal centro organizador y operativo de la represión estatal de la denominada Zona IV que incluía tanto al polo industrial como a los barrios de los municipios linderos como Hurlingham (en ese tiempo parte de Morón),Tres de Febrero, el ex Municipio de General Sarmiento, San Martín y Tigre. Todo este sistema estaba bajo la dirección del Comando de Institutos Militares a cargo Santiago Omar Riveros, condenado a numerosos crímenes de lesa humanidad.
Esa siniestra Zona IV estaba formada por 9 comisarías locales y los cuatro centros clandestinos que funcionaban dentro de Campo de Mayo: la prisión militar, las «Casitas», el «Campito» y el Hospital Militar donde funcionó una maternidad clandestina que fue base de tráfico ilegal de los bebés nacidos en cautiverio. Desde la pista del Batallón 601 de Aviación salieron los llamados «vuelos de la muerte», en la que innumerable cantidad de secuestrados eran arrojados dopados al Río de la Plata desde aviones militares.
Un trabajo de la Universidad Nacional de General Sarmiento señala que «la historia de la mayor guarnición militar de Argentina está marcada por el accionar de los diferentes gobiernos y su presencia fue tomando una gran relevancia política, así es relatado por las crónicas de Fabián Domínguez y Alfredo Sayús en ‘La Sombra de Campo de Mayo’. (…)» La UNGS también señaló que en «el Hospital de Campo de Mayo (…) sirvió de apoyo a grandes catástrofes, como el terremoto de San Juan del `44, la epidemia de poliomielitis, y fue el principal receptor de personas heridas provenientes de la guerra de las Islas Malvinas y Atlántico Sur. En Campo de Mayo hasta entonces se cumplían tareas de estricto orden militar, pero comenzó a ser un lugar decisivo en acciones de carácter político; funcionando como espacio de congregación de actores que impulsaron los golpes de estado que, u otro tipo de presiones a gobiernos democráticos se sucedieron desde 1930». En ese sentido la UNGS subraya que «Campo de Mayo fue uno de los sitios elegidos como destino de las personas secuestradas por la dictadura militar inicia en 1976 en el marco del llamado Proceso de Reorganización Nacional. De hecho fue uno de los mayores centros clandestinos de detención junto a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) entre los años 1976 y 1983. Se estima que por los centros de detención de Campo de Mayo, pasaron alrededor 5000 personas detenidas-desaparecidas».
Campo de Mayo también fue el escenario en 1987 del levantamiento de Semana Santa, cuando el entonces teniente coronel Aldo Rico, acompañado de un grupo de militares conocido como los Carapintadas tomó la guarnición contra el gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín.
En 2018, el presidente Mauricio Macri intentó convertir a Campo de Mayo en un Parque Nacional, pero por el rechazo de los organismos de Derechos Humanos, cambió de idea y decretó la llamada Reserva Natural de Defensa en ese predio, iniciativa paralizada en 2021 por el gobierno de Alberto Fernández, para poder investigar si en el predio hubo enterramientos clandestinos durante la última dictadura. Actualmente está en debate la intención del gobierno de Javier Milei de vender terrenos donde habrían funcionaron centros clandestinos de detención, al respecto la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires señaló que en ese lugar «habría funcionado el Destacamento de Comunicaciones Puerta 8, también conocido como Estación de Radio Puerta 8 de Campo de Mayo», y remarcaron que se encuentra bajo investigación por la posible comisión de delitos de lesa humanidad.





