Analía Argento presentó La Guardería Montonera en Morris

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Por Raúl Coria

El pasado viernes 30 de mayo, en el local que el Movimiento Evita tiene en la esquina de Potosí y Villegas, de William Morris, se presentó el libro La Guardería Montonera: la vida de los hijos de la contraofensiva” de la periodista y escritora Analía Argento.

En 1978 los dirigentes del grupo armado Montoneros, ya en el exilio, decidieron regresar a la Argentina para emprender una Contraofensiva contra el gobierno de facto. La mayor parte de los jóvenes militantes que participaron del primer contingente de 1979 y del segundo de 1980, eran también padres de niños pequeños. Llevarlos con ellos o con familiares a la Argentina no era una opción: ya se sabía que los militares estaban apropiándose de los hijos de los montoneros caídos.

La solución fue armar un refugio secreto donde los chicos quedaran protegidos al cuidado de compañeros. El lugar elegido fue Cuba, donde ya estaba instalada la Comandancia de Montoneros gracias a los buenos vínculos con Fidel Castro. Vivieron allí casi medio centenar de niños. Algunos padres lograron sobrevivir y volvieron a buscarlos. Otros no volvieron jamás de la operación fallida de la Contraofensiva.

La periodista y escritora Analía Argento reconstruyó, en base a los testimonios y fotografías de chicos y adultos que pasaron por alguna de las casas que funcionaron como sede de la guardería, la vida en la isla en esos años de inocencia y peligro. Así nació el año pasado su libro “La Guardería Montonera: la vida de los hijos de la contraofensiva”, que el viernes pasado presentó en el local del Movimiento Evita de William Morris, una ciudad emblemática para la historia Montonera.

Del encuentro participó la autora acompañada por dos protagonistas de esa historia,  el dirigente Edgardo Binstock, que fue uno de los responsables en los orígenes de la guardería y Hugo Fucek colaborador de la misma en una etapa posterior.

Analía Argento nació en Cinco Saltos, provincia de Río Negro, en 1970. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social (UBA), es actualmente Editora Jefa de la Sección Política y Opinión del diario El Cronista Comercial. Conduce un programa en Radio UBA y ha sido productora y columnista en radio y televisión. Es autora de De vuelta a casa. Historias de hijos y nietos restituidos (Marea, 2008), libro declarado de interés histórico, social y cultural por el Concejo Deliberante de su ciudad natal y por la Legislatura de Río Negro. Fue una de las autoras integrantes de la comitiva que representó a la Argentina, como país invitado de honor, en la Feria del Libro de Frankfurt en el año 2011, ciudad donde se presentó la traducción alemana de su libro De vuelta a casa. Es coautora junto con Ana Gerschenson del libro Quién es quién en la política argentina (Perfil, 1999).

Argento, estuvo acompañada por Edy Binstock, que fue uno de los responsables de esa guardería, en su primera etapa.

Entrevistado por Hurlingham al Día, así recordó Binstock aquellos tiempos.

HAlDía – ¿Cómo nació la investigación de este libro de Analía Argento?

-Honestamente no me acuerdo de la fecha, pero tardó varios años en hacerlo. Como casi siempre que se escribe un libro, hubo huecos mientras escribía, dado que Analía, además, es periodista y madre por partida doble. En realidad el disparador para ella por lo cual se acerca y me empieza a consultar es a partir de su libro “De vuelta a casa”, porque había algunos de los chicos que habían estado en la guardería y los entrevista porque cayeron sus padres. Son dos chicos que a una la dejan en Rosario, en la puerta de una iglesia y al otro lo dejan en Córdoba. Por eso digo que la idea del libro comienza a partir de la entrevista a estos chicos, (que yo digo chicos y hoy tienen treinta largos).
A partir de ahí se entrevista conmigo y empezamos a charlar sobre la historia de la guardería.

HAlDía – Ahora yendo al comienzo de esta historia ¿cómo fue que llegaste vos a hacerte cargo durante un tiempo de esta guardería en Cuba?

-Porque me llaman para sumarme a la contraofensiva.

HAlDía -¿En ese momento dónde estabas viviendo vos y tu compañera?

-En la Argentina y acababa de nacer mi segundo hijo. Por esa época vivíamos en La Plata , más precisamente en Los Hornos. En ese momento desde la organización me piden que salga del país con toda mi familia. Con mi compañera no sabíamos de que se trataba la convocatoria, cosa que nos enteraríamos a poco de llegar a Méjico.

HAlDía -¿Cuál era el objetivo para que salgas del país?

-El planteo que había era agrupar a todos los compañeros y compañeras, algunos del interior del país y otros que estaban en el exterior. Por esa época yo estuve haciendo interferencias de TV para difundir las atrocidades que realizaba la dictadura. La idea era retornar al país en forma organizada. Este accionar se planificó en forma de campaña, de ahí el nombre de campaña de contraofensiva. En el año 78 hay una reunión de la organización, de cuadros medios y medios altos donde se discute y se evalúa que las condiciones del país estaban cambiando y donde se hablaba de conflictos básicamente gremiales que por ahí no trascendían en los medios públicos, pero que nosotros conocíamos a través de los compañeros del frente gremial. Cuando yo soy convocado, dentro de mi grupo yo planteo mi disidencia, mis dudas acerca de la evaluación de lo que sucedía en el país, acerca de la valoración del grado de deterioro que la conducción observaba del proceso político del gobierno militar.

HAlDía – Con “el diario del lunes”, se puede decir que ese deterioro estaba lejos de ser un quiebre del gobierno militar. ¿Para vos eso es así?

-La realidad que ellos planteaban es que empezaba a deteriorarse el proceso político, que empezaba a haber conflictos gremiales. Demostración de esto fue la huelga declarada por la Comisión Nacional de los 25 el 27 de abril de 1979. Yo dudaba si determinada operación comando o de propaganda de tal o cual grupo podría modificar la situación de resistencia en que nos encontrábamos en el país. De todas maneras, visto y analizado desde hoy, creo que las decisiones estaban condicionadas por la situación de debilidad en que había quedado la organización y era como cambiar algo de esa situación con un golpe comando, o con varios golpes comando. En realidad. era realizar acciones que tuvieran un alto impacto político. Para teorizar un poco, todo el mundo está impregnado de su propia génesis y eso te condiciona, y creo que la organización siempre estuvo presente el alto grado de adhesión popular que tuvieron sus primeras acciones en el contexto del retorno de Perón a la patria.

La idea base era que una organización, aun cuando estuviera muy golpeada, con una importante cantidad de cuadros muertos y desaparecidos, podía largar una campaña organizada y planificada con el objetivo de deteriorar a la dictadura cívico – militar y hacerla retroceder. Estamos hablando en un momento en que considerábamos que la dictadura empezaba a debilitarse y así nos proponemos en lugar de golpear a los milicos golpear a la conducción económica, para de esta manera hacer que se visualice al verdadero enemigo y propiciar o precipitar la salida del Proceso. Esa era la idea base de todo.

HAlDía -¿En el medio de eso como fue terminaron en Cuba a cargo de la guardería?

-A nosotros nos convocan a México y entonces nos proponen lo de la guardería y a mi hacerme cargo de esta experiencia. Sabíamos que pasaba con los pibes, por eso se había previsto que los compañeros no entraran con sus hijos a la Argentina y para que estuvieran tranquilos, se le había propuesto al gobierno cubano hacer esta experiencia que después se transformó en la guardería. Evaluábamos que eso le iba a dar tranquilidad a los compañeros ya que sus hijos iban a estar bien cuidados, preservados y fundamentalmente porque era un territorio donde la dictadura no podía operar. Cuba, no hay que olvidarse, era el faro revolucionario en una América impregnada de dictaduras. En el marco de estas circunstancias es que Yaguer (Raúl Clemente, uno de los jefes Montoneros) me propone hacerme cargo de la guardería.

HAlDía -¿En qué año?

-En 1979.

HAlDía -¿Cuándo ustedes llegan a Cuba con que se encuentran?

-Cuando llegamos ya había otra pareja que nosotros conocíamos de la zona oeste, nos habíamos visto varias veces militando. Ellos habían salido exiliados del país y se habían ido a Suecia y después a Madrid. A ellos también les proponen ir a Cuba. Ahí nos encontramos con ellos y con otros compañeros y compañeras. Así empezó lo que fue la primera experiencia de una guardería de este tipo.

HAlDía -¿Cuándo termina esa experiencia para ustedes?

-Termina a fines del 79 y principio del 80. Digo a principio del 80 porque ahí empiezan a llegar los hijos del nuevo contingente y con ellos nuevos compañeros/as que se empiezan a hacer cargo y convivimos un período de un mes o dos más o menos, haciendo algo así como una transición. Ahí aparece entre otros, Hugo Fucek. La responsable del lugar pasa a ser Susana Croatto.

HAlDía -¿Hasta el momento en que ustedes se van ¿cuántos chicos había en la guardería?

-Había un núcleo de unos 16 chicos más o menos, también venía cuando sus padres no estaban los hijos de la conducción de la organización, los hijos de Vaca Narvaja, de Perdía, de Firmenich, entre otros.

HAlDía -¿Cómo era la convivencia diaria en la guardería y cómo se arreglaban con el tema de los alimentos?

-Los alimentos los proveía el gobierno de Cuba. Los que nos proveían eran las tropas especiales, que era la guardia personal de Fidel Castro, y ellos nos atendían. Eran tropas militares que nos traían la comida todos los días y otra parte se cocinaba, porque había unas compañeras cubanas que nos ayudaban en la cocina y en el mantenimiento de la casa. Respecto de la convivencia tené en cuenta que éramos dos matrimonios, más algunas compañeras que eventualmente venían, y las dos parejas al principio nos turnábamos y dormíamos en una pieza de lo que sería la pieza de servicios y la usábamos como dormitorio. Una pareja hacía guardia por las noches cerca de las habitaciones, tirados en un colchón y después al tiempo nos consiguieron un hotelito en el centro de la Habana y a donde todos los días una pareja iba a dormir y la otra se quedaba en la guardería. Eso ayudaba a que al menos una pareja pueda dormir bien. Después con el tiempo cuando ya se había normalizado un poco el lugar nos tomábamos un día en la semana para descansar, eso también ayudaba un poco a descomprimir.

HAlDía –¿Cómo manejaban la situación cuando se enteraban de que algunos de los padres, o ambos, eran capturados o asesinados? ¿Se lo transmitían a los chicos?

-La verdad es que si pasaba algo nosotros nos enterábamos al final. Y en el caso nuestro fueron sólo dos chicos que perdieron a sus padres, y a los míos también, pero en la segunda parte de la guardería fue cuando desaparece mi compañera. Después si, durante el año 80 la caída fue mucho más grande porque fue apenitas entraron al país. Pero al principio, cuando estábamos nosotros, fue mucho menos traumática, fue más la separación con sus padres, que los pibes extrañaban, y nosotros les poníamos un casete que los padres habían dejado grabado y después empezamos a poner las fotos de sus padres en la pared al lado de sus camas.

HAlDía -¿Cómo sigue tu vida y la de tu compañera después de la Guardería ?

-A mediados de enero del año 80 nos quedamos enganchados a la conducción y después viajamos a Brasil. Primero viajo yo y Mónica (Pinus) se queda en la Guardería ya sin función. Se queda con nuestros dos chicos. Después cuando cae Mónica (es secuestrada en el aeropuerto de Río de Janeiro por fuerzas conjuntas argentino-brasileñas dentro del llamado Plan Cóndor) yo regreso a la guardería para estar con mis chicos.

HAlDía -¿Porqué realizan el viaje a Brasil siendo que en esa época también había una brutal dictadura en ese país?

-Por que en realidad es una decisión de aproximación al país, a la Argentina. Mónica viaja con un miembro de la conducción que era Horacio Campliglia y lo hicieron para atender a compañeros que entraban y salían del país. Ahí los secuestran y a Mónica la traen a Campo de Mayo, algo que sabemos por la desclasificación de los informes del Departamento de Estado norteamericano, pero la verdad es que nunca supimos demasiado.

HAlDía -¿Hasta cuándo te quedaste en Cuba con tus hijos?

-Me quedo en Cuba haciendo otras tareas con mis chicos hasta agosto o septiembre del 80 y después me voy para Barcelona, para hacer tareas de Derechos Humanos porque ahí estaba María Eugenia Casinelli, que fue una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y que era la mamá de Claudia, que era la compañera de Marcelo Gelman (hijo del escritor Juan Gelman) y ellos eran muy amigos de mi hermano, y como yo sabía que ella estaba en contacto con el movimiento de Derechos Humanos en la Argentina y por el hecho de que mi vieja estaba también en Madres por la desaparición de mi hermano. Yo voy a Barcelona y hago algunas tareas de prensa y permanezco casi dos años ahí. A fines del 82 voy a Brasil y mando a mis hijos con sus abuelos acá y principios del año 83 vuelvo al país. Y hago política y la campaña electoral desde Intransigencia y Movilización Peronista.

HAlDía -¿Hiciste un balance de todo lo vivido?, ¿hay cosas que no repetirías?

-Es difícil saberlo. Como te dije yo plantee mis dudas o mis reservas con la contraofensiva pero acepté la decisión orgánica. Estoy totalmente convencido que había que resistir con todos los medios a una dictadura sanguinaria y genocida que pretendía instituir un país para pocos y poner fin económica, social y culturalmente al país peronista de la justicia social. Los debates al seno de nuestra organización fueron, como en el caso de Rodolfo Walsh y otros compañeros y compañeras, discusiones acerca de la mejor forma o camino de resistir y triunfar.

 

 

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