Canción para Valentina, Película para El Polaco

Por Horacio Magnacco.

En la última edición del Festival de Cine de Hurlingham se proyectó “Canción para Valentina”, una película realizada por Valentina Riedel, la opera prima de quien nació en Hurlingham y le dedicó su trabajo a su padre, Rodolfo “Polaco” Riedel. 

Esta historia es real.

En plena cursada de FADU un docente le pide a sus alumn@s que busquen sus “Diez objetos maravillosos”, esos elementos (de todo tipo) que valoran por encima del resto, esas cosas (diferentes, inespecíficas) que les acompañan y suponen necesarias. Valentina Riedel encontró en la casa de Claudia, su madre, un casete de audio con su nombre, escrito a mano con una letra desconocida. Sin forma de reproducir el casete ni un reproductor a la vista, Valentina decidió que ese sería uno de sus Objetos Especiales, maravillosos. Era un objeto simpático, de otra vida, de otro momento, que estaba entre las cosas de su padre, Rodolfo Riedel, fallecido en 2013.

Cuando llegó a la casa de su novio encontró que allí tenía un reproductor de casetes y se animó a darle vida a esa cinta que tenía años quieta. Al principio no sabía ni hacerlo funcionar, lejana tecnología poco amigable para nuevas generaciones.

El sonido arrancó de a poco y decidió grabarlo con su móvil. Era una canción, una canción dedicada a ella recién nacida, que nunca había oído y que tampoco sabía quien la estaba ejecutando. “Llegó Valentina” decía la voz masculina. Sorpresa y emoción total. Un flash.  El Polaco, su padre, estaba seguro detrás de todo esto.

La escuchó una y otra vez desde su teléfono. Ahora era algo más que un objeto maravilloso. Lo contó en su clase, su docente, con muy buen tino le dijo que ahí había una película.

La conmoción y el entusiasmo de Valentina luchaban con la realidad, en medio del actual panorama desolador en el INCAA y la industria en general  con un desfinanciamiento total para cualquier tipo de obra cinematográfica

Esa mezcla de emociones empujó para adelante. Se formó un grupo de trabajo en el momento y sin financiamiento de ningún tipo le dieron para adelante. Una red de ayudas y compromiso puso arranque y salió.

Comenzó un tiempo de investigación, ¿de dónde venía la canción? ¿Quien la había hecho?

Para arrancar por ahí tenemos que saber algo primero: Rodolfo El Polaco Riedel fue una hermosa persona, músico y amigo que caminó las calles de Hurlingham y junto a Claudia, su esposa, es el papá de Clara y Valentina. Él falleció en 2013, a los 14 años de Valentina.

Rodolfo habitaba miles de universos diferentes, el de la música era uno de los que más disfrutaba. Quien compuso la canción fue Adrian Ducard, con quien compartió banda, complicidad y el mismo amor por la música. Ducard vivía en Córdoba, cuando lo contactó inmediatamente le dijo que ese fin de semana iba a estar en CABA, el plan de filmación arrancó casi sin producción, sin guión y la sorprendió. El encuentro se dio con un abrazo inolvidable de quien quería mucho al Polaco. “Mi Viejo era muy especial, era una persona que proyectaba mucho amor, y ese amor le despertó el impulso a Adrián para que compusiera esa canción”. Este encuentro fue el primero y le ayudó a la directora a “comprender sus actividades y los universos que habitaba, hubo momentos que necesité mucho de él, comprender esas actividades me ayudó a comprender el porqué de muchas cosas de él, su infancia, su crianza, sus vivencias, a partir de allí se abrieron un montón de caminos para ayudarme a responder mis dudas. La película es una respuesta a una pregunta que me hago”. Surgió la frase “El Polaco puso ese casete aquí para que lo encuentres”

El trabajo fue creciendo a través de los testimonios que surgieron y un diario de filmación que la acompañó en el armado, en sus sentimientos y sus creencias. “De repente me doy cuenta que había un deseo mío de que mi Papá me acompañara en el cierre del ciclo de mi carrera en la facultad, que la película sea mi tesis de trabajo final”.

Las filmaciones se realizaron en Hurlingham, en la casa de Claudia, su mamá e incluye un cierre especial en el Centro Cultural Leopoldo Marechal. “Fue el rodaje más largo, allí grabamos toda la escena final, cerrando toda la secuencia, pusimos toda la carne en el asador”.

“Canción para Valentina” fue proyectada en el último Festival de Cine de Hurlingham, el FESTIHUR, y porque los hechos muchas veces tienen una magia inexplicable, su función coincidió en un año exacto con la filmación del cierre, y en el mismo lugar, el Marechal. Nadie duda que El Polaco metió la mano nuevamente.

Hoy Valentina Riedel se recibió con honores en la UBA, tiene una película hermosa que hizo con el corazón y con la ayuda de muchos otros corazones. Quizás intuye que otra película empezó cuando se encendieron las luces de la sala.

Rodolfo Riedel 

Conocí al Polaco en la FM Triac, formaba parte del equipo de Deportriac, el programa de deportes de la radio cuando estaba frente a la Plaza de Hurlingham. Enseguida nos hemanamos en ese equipo increíble de gente con un objetivo común.

Vivió cerca de Pedro Díaz y Tokio, estudió en el Cardenal Stepinac y enseguida sobresalió en tres campos: la educación física (fue profe), la música y sus amistades. Jugó al rugby en Curupaity y en el equipo de Stepinac que hoy es el Retiro Hurlingham Rugby. A diez años de su fallecimiento el club nombró a su cancha número 1 del club con el nombre de Rodolfo.

Cuando fue la inauguración del predio escribió sobre él el docente Pato Paratcha “Fuiste mi alumno, jugador, colega, entrenador. Compartimos un mismo sueño y tuvimos una misma pasión, Por acá te tengo siempre presente. En cada día, entrenamiento, partido y reuniones. Pero pasa el tiempo y cada día se te extraña más amigo, donde esté, abrazo eterno”.

La música fue su pasión más grande, arrancó muy joven, tocando con los amigos, armando una sala de ensayos en su propia casa, tuvo varias bandas con diferentes formaciones, con el mencionado Adrian Ducard, Eduardo Amaya, los nombres quedaron en la historia, pero hubo Suburbios del Cielo, Fucsia y tantas otras. En algún momento ingresó a tocar el bajo en la legendaria banda del Oeste EL RELOJ, con quienes grabó los discos de estudio Hombre de Hoy (1999) y Mercado de Almas (2002) y el disco en vivo En Concierto (2003). Su carrera siguió acompañando a Federico Gil Solá y a Claudia Puyó en innumerables conciertos por todo el país. A su vez lo acompañamos en conciertos sólo con su guitarra que fueron memorables.

El Polaco Riedel era un alma generosa, con una luz muy especial y transmitía un cariño y una cercanía franca que poca gente posee.

Quienes lo quisimos mucho lo extrañamos mucho.

Queremos ver de nuevo la película en Hurlingham!

HM

 

Publicado en revista EL CLASICO N° 13. Febrero de 2026.

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