Crece el misterio por el asesinato del vecino hallado en el baúl de su auto

scarzella

 

POR ALEJANDRA ORTIZ.

Alejandro Scarzella había desaparecido del hogar que compartía con su madre, Elba de 78 años, el sábado pasado. Fue precisamente ella quien dio aviso a la policía preocupada, porque su hijo, que normalmente le avisaba cuando se iba a ausentar más de lo debido, no había regresado a su hogar. Además al día siguiente de su desaparición dos hombres habían ingresado a su casa, de la calle Isabel La Católica 1869, con las llaves de su hijo mientras ella dormía. Al despertarse los delincuentes trataron de calmarla, y hacerle creer que eran amigos de Alejandro y le pidieron dinero para pagar un supuesto rescate de su hijo, quien, aseguraban, había sido víctima de un secuestro.

Si bien Elba se dio cuenta que algo «raro» sucedía no se negó por miedo de que le «reventaran la cara» y les indicó a los delincuentes el lugar donde había dinero guardado: «el tercer cajón a la izquierda» del placar de la planta baja de la vivienda.

«Hallaron el cofre, sacaron la plata, se conformaron, se fueron a la planta alta, siguieron buscando plata y robaron, un reloj, un revólver de mi esposo, el revólver de mi hijo», aseguró a la prensa Elba y agregó que a pesar de que ella se «portaba bien», los asaltantes la «empujaban» y «tapaban la boca» al tiempo que la obligaban a tomar unas «pastillitas».

En realidad los investigadores creen que los delincuentes le dieron a la mujer -que habitualmente toma medicación para la presión arterial- alguna droga para que permaneciera calmada durante el robo.

La desaparición de Scarzella comenzó entonces a ser investigada por la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 de Morón pero pasó a manos del fiscal Santiago Vismara, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción 2, de la Capital Federal, cuando se encontró el cadáver de Scarzella en el interior de su auto, un Volskwagen Golf patente IYA 976.

El auto había sido levantado por una grúa del SEC en la Avenida Paseo Colón y Humberto 1°en el barrio de San Telmo porque estaba en infracción, mal estacionado y fue en el playón de la avenida Garay debajo de la autopista 9 de julio cuando, al desengancharlo de la grúa, los inspectores observaron que entre el asiento trasero que estaba desplazado y el baúl había un hombre muerto.

Inmediatamente se constituyó la Policía Federal que identificó al muerto como el vecino desaparecido de Hurlingham y secuestró su documento dentro del auto pero no así su celular.

Líneas investigativas

Variadas son las hipótesis sobre la desaparición y posterior muerte de Scarzella. Al principio se barajó la posibilidad que se tratara de un secuestro, pero fue descartado ya que nunca hubo un pedido de rescate. Luego, al aparecer su cadáver y a raíz de los testimonios de sus amigos los investigadores pudieron determinar que el hombre, al ser separado y no tener una relación estable, tenía una vida social activa y salía casi todos los fines de semana al tiempo que tenía una amplia actividad en «Tinder» una red social para «solos y solas» y búsqueda de parejas.

De hecho un amigo suyo, Gustavo Sgalla habría deslizado que no descartaba que hubiera podido ser engañado por alguien en las redes sociales ya que su amigo buscaba relaciones por esa vía.

En las últimas horas, la policía está trabajando intensamente sobre esta pista y ya estaría identificada una mujer con la cual habría que conoció por Tinder y con quien habría tenido una serie de encuentros amorosos y que, se cree, podría haber actuado de entregadora a quienes luego lo asesinaron y perpetraron el robo a su casa.

También pudo establecerse que Scarzella tenía pensado hacer un viaje con esta mujer ya que había adelantado a su ex mujer dos meses de la cuota por alimento de sus hijos y a éstos les había avisado que no iba a poder compartir con ellos el Día del Padre.

Sobre la causa de muerte, una de las hipótesis de los expertos del Cuerpo Médico Forense es que el hombre pudo estar amordazado y con algún elemento que le tapara la boca, por lo que murió sofocado: de allí la congestión y el edema cerebral por falta de oxígeno.

Esta precisión la adelantó el titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción Nro 2, Santiago Vismara.

Asimismo se encuentran analizando las cámaras de seguridad donde se encontró el auto para establecer quien lo dejó abandonado allí.

Lo cierto es que, más allá de que la justicia encuentre los motivos del asesinato y dé con sus autores como dice Elba, la madre de Alejandro, la realidad es que «destruyeron una familia. Dejan tres hijos huérfanos, maravillosos, que no se lo merecen. Nadie merece salir y volver en un cajón».

Las últimas horas de Alejandro

Pudo saberse por dichos de amigos, la madre y testigos, como así también por el peritaje de su teléfono celular cuales fueron las últimas horas de Alejandro.

El sábado por la noche fue a la Plaza de Hurlingham a una degustación de comidas y luego regresó a su hogar, se bañó y se cambió para volver a salir asegurando ir a cenar con unos amigos.

Scarzella, estaba divorciado y era padre de tres hijos de 20, 18 y 13 años. El peritaje de su número de celular logró establecer que el aparato se activó por última vez en Wilde, partido de Avellaneda y que se conectó vía Whatsapp a las 22.51.

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