Día del Animal y el zoológico de Hurlingham en el recuerdo

por Rody Rodríguez y Maru Pampín.

El Zoológico de Fauna Autóctona de Hurlingham nació un día del animal, el 29 de abril de 1984 y cerró 20 años después, también un día del animal, el 29 de abril de 2004. Bajo la dirección de Claudio Ciocci el parque zoológico fue una de las grandes atracciones de la ciudad, hasta que pasaron cosas…

En 2011 se estrenó una película estadounidense con Matt Damon y Scarlett Johansson entre otros, conocida en la Argentina como «Un zoológico en casa», basada en una historia real de un tipo que con los ahorros de toda su vida se compró un zoológico con animales exóticos.

No es muy diferente a lo que hizo Claudio Ciocci en 1984. El 29 de abril de ese año (el Día del animal), inauguró el Zoológico de Fauna Autóctona de Hurlingham, ubicado en 9 hectáreas en Gorriti y el Camino del Buen Ayre, al lado del IFONA (Instituto Forestal Nacional), en un predio perteneciente al CEAMSE que Ciocci obtuvo por licitación pública nacional.

«Creemos en la imperiosa necesidad del conocimiento de nuestra fauna autóctona, y qué mejor que la creación de este zoológico para que nuestra población pueda conocerla», aseguraba un folleto de difusión del zoo local.

Más de dos mil personas por semana recorrían el zoológico. Los visitantes se encontraban con animales tales como pumas, zorros, leones, carpinchos, osos hormigueros, aguará popé, caís, llamas, caballos, burros, guanacos, ciervos, coatí, lobos, monos, caranchos, chimangos, maras, tucanes, flamencos, papagayos cóndores andinos, jabalíes, yacaré, tortugas y decenas de otras especies, varias de ellas en peligro de extinción. A propósito de esto, Ciocci expresó en una nota publicada en Clarín el 20 de enero de 1999: «Nosotros no vamos a salvar una especie, pero en conjunto con otros zoológicos, se puede lograr al cabo de algunos años la reproducción de un número importante para luego liberarlos».

El zoológico, inscripto en la Dirección Nacional del Fauna, (el primer zoológico privado oficializado por la provincia de Buenos Aires), fue un parque excepcional, con lago incluido, que además contaba con muchas comodidades para el público, como estacionamiento, parrillas, mesas, juegos para chicos.

Durante años el zoológico fue uno de los grandes atractivos de la ciudad. Pero también fue atractivo para otros personajes, por ejemplo para el cura Julio César Grassi, que al lado tenía su fundación en 60 hectáreas de lo que era el IFONA y pretendía extender sus dominios quedándose con las 9 hectáreas del zoológico, con el objetivo, según decía, de hacer una granja educativa.

«En junio de 1999 me entero que el sacerdote pone una carta en el CEAMSE que nunca me voy a olvidar, la número 106.816 del 6 de julio del ‘99, que pedía en comodato las tierras que ocupaba el zoológico de Hurlingham, y dos meses después recibí la carta documento para que me fuera» recordó Ciocci en una entrevista publicada en el periódico El Ciudadano.

Ciocci cumplía mensualmente con los pagos al CEAMSE por eso se negó a irse y entonces se inició un juicio por desalojo.

Curiosamente, y en simultáneo a las ambiciones del cura, el zoológico empezó a sufrir algunos hechos de vandalismo, que fueron desde la destrucción de instalaciones hasta el envenenamiento de animales.

«Nosotros teníamos unos 30 ciervos de los cuales se murieron unos 20, con bolsas de nylon en el estómago. Los chicos, inofensivamente o mandados, cruzaban los alambrados que compartíamos con la Fundación Felices los Niños y les daban panes hechos en la panadería de la Fundación con bolsitas de nylon adentro. Nosotros hicimos venir a Fauna para que mirara que estaba pasando, y la verdad es que fue bastante cruel lo que pasó. Al zoológico lo habían condenado al cierre, y yo no lo quise ver. O aceptaba el juicio y me rompían la cabeza al terminar el juicio o me iba antes, por eso digo ahora que fue un error haberme quedado, porque sufrí las consecuencias de un juicio totalmente desigual» rememoró Claudio Ciocci en esa nota en El Ciudadano.

La pelea por la obtención del predio se dio con argumentos judiciales y también apelando a recursos mafiosos. CEAMSE se puso del lado de Grassi y selló el final del zoológico.

Cuando se hizo público el escándalo que involucró al cura en delitos de abuso sexual de menores, el CEAMSE ya se había quedado con el predio y el zoológico cerró sus puertas el 29 de abril de 2004, 20 años después de haber iniciado sus actividades. Los animales fueron redistribuidos a otros parques zoológicos.

Publicado en EL CLÁSICO. Edición de abril de 2025.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí