El desafío del Programa Hogar y el legado del Garrafa para Todos

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Por Enrique Octavio Mujica*
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El lanzamiento del Programa Hogar, el cual subsidiará directamente a los consumidores para adquirir garrafas de 10, 12 y 15 kilos de gas licuado de petróleo (GLP) envasado, es un paso adelante tanto para mejorar los destinos de los subsidios como para el desenvolvimiento de las empresas productoras, fraccionadoras y distribuidoras.

Más allá de la bienvenida a esta nueva etapa de la comercialización del gas envasado, también hay que resaltar los aspectos positivos que dejó el Programa Garrafa para Todos tanto en los consumidores como en toda la cadena de la industria.

Lo importante en este lanzamiento es que el subsidio se concentra en la demanda, lo que marca una tendencia positiva en el destino de los recursos públicos, y no en la oferta, donde suele desvirtuarse. Por otro lado, el precio de referencia va dese los $54 en la puerta de las plantas de envasado hasta los $97, como precio máximo. Este es un valor que conlleva cierta lógica de mercado, pues el antiguo valor de $16 era irrisorio y mostraba el desfasaje con algún precio de referencia y lo que generó un mercado con sobreprecios.

Ahora el subsidio llega al usuario que lo necesita y aquel que puede pagar (por ingresos) un precio justo y adecuado de mercado lo puede hacer. Para dimensionar el valor máximo que fijó el Gobierno en comparación con países de la región, por ejemplo Chile o Paraguay, está a la mitad. Por caso, Chile presenta el precio del gas envasado como el de gas por red “más caro del mundo”, como señaló el ministro de Energía chileno, Máximo Pacheco.

Lo que pasó y panorama de consumo

Desde que se implementó en diciembre de 2008 hasta su conclusión el 31 de marzo de este año, el Programa Garrafa para Todos dejó un balance positivo. El Programa comenzó al principio con la incógnita de que si el Estado pagaría en tiempo y forma, y cierta medida lo hizo y no se registraron grandes deudas. Con el tiempo se desvirtuó. Hubo retrasos con los pagos (especialmente en la distribución), e inflación mediante se generaron mayores costos que los subsidios no llegaron a compensar.

En términos de consumo, se puede afirmar que el mercado creció en un 35%, pasando de 550 mil toneladas vendidas en 2008 a 740 mil toneladas en 2014 de butano envasado en garrafas de 10, 12 y 15 kilogramos. Hay que recordar que el consumo del GLP desde 1970 hasta la implementación del Garrafa para Todos fue en promedio entre las 550 a 600 mil toneladas año. Ahora estamos ante una nueva cumbre de consumo y habrá que ver si se sostiene en el tiempo. Desde mis perspectiva, creo que sí. Porque el consumo está basado en los mejores ingresos que tuvieron los diferentes segmentos de la sociedad.

En el IV Congreso del GLP del Mercosur que organizamos el año pasado, señalamos en una ponencia que el poder adquisitivo ayudó al crecimiento del mercado. En 2002 con un sueldo promedio de 1.200 pesos un trabajador podía comprar 60 garrafas al mes.

En 2013 con un sueldo de 6.600 pesos y una garrafa de 16 pesos, podía comprar alrededor de 412 garrafas. Mientras que con el Programa Hogar y un sueldo de 6.600 pesos, se adquirirán 122 garrafas mes, a un precio de $54. Como se ve, el consumo no tendría que caer.

El precio de la garrafa en el anterior Programa, como en el subsidio que se aplica al nuevo plan, desterró el consumo de energéticos alternativos tóxicos y peligrosos como la leña o el kerosene.

La Asociación Mundial del GLP (World LPGas, su sigla en inglés) realiza intensas campañas en el mundo para sustituir esos consumos primarios por el gas envasado, el cual mejora la calidad de vida, a un bajo costo y con eficiencia energética y seguridad. Hoy países vecinos como Brasil, Uruguay, Chile o Paraguay todavía mantienen altos consumos de leña.

En estos días es común y reiterativa la crítica al sector empresario, algo erróneo más allá de algún caso puntual. En este aspecto hay que destacar que el crecimiento también se sostuvo con la inversión de las empresas del sector con la apertura de nuevas plantas y depósitos, como también la incorporación de envases nuevos, que en los últimos años superó las 3 millones de unidades incorporadas al mercado.

El Gobierno Nacional tuvo la visión de poner en marcha un nuevo Programa (con subsidio dirigido, un avance en calidad de destino de los fondos) e incluso en pleno año electoral. El sector ve con buenas perspectivas este cambio, un paso adelante respecto a un Programa que se desvirtuó en el último tiempo pero que generó una mayor inversión y demanda.

*Editor y director de la revista EXPANSION, GASxRED & GLP (medio especializado del Mercosur en la industria del gas envasado y por red).

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