Con más de un cuarto de siglo de historia, la agrupación nacida en el Conservatorio de Morón demuestra que el lenguaje del 2×4 también se puede hablar sin bandoneón ni contrabajo. Docencia, perspectiva de género y la audacia de llevar el instrumento a las milongas y al ritmo del tambor.
Cuarterto de Señoritas se gestó en el Conservatorio de Música de Morón «Alberto Ginastera». Lo que comenzó como una agrupación de estudiantes buscando su propio rumbo musical, rápidamente se transformó en un proyecto pionero en la escena local con el saxo como protagonista.
Ese cuarteto vanguardista está integrado por María Eugenia Baza, Griselda Acquista, Mariela Brochero y Magalí Carballo.
En una entrevista en el espacio “Meta Tango”, en FM La Redonda, Magalí Carballo, encargada del saxo barítono, repasó la historia de esta formación atípica, el complejo «traductor» musical que utilizan para reemplazar a la orquesta típica, y el desafío de autogestionar un proyecto integrado y pensado exclusivamente por mujeres músicas.
DE LAS AULAS DE MORÓN A LAS MILONGAS DE PUEBLA
«Nos conocimos en el ámbito de estudio. Es muy común agruparse en los conservatorios, empezar a hacer formaciones grupales y ahí ver para dónde tira cada uno, buscar tu identidad musical«, recordó Carballo sobre aquellos primeros años de experimentación. Aunque al principio se llamaron Las Musas y su repertorio incluía diversos géneros, el quiebre definitivo llegó a través de las partituras: «Empezamos a recibir arreglos de tango, flasheamos y dijimos: ‘No, tenemos que hacer solo esto'».

Esa convicción las llevó recientemente al V Festival Internacional de Saxofón de Puebla, en México, donde no solo compartieron su música en auditorios ante jóvenes que jamás habían escuchado el género, sino que hicieron «pata ancha» llevando el ritmo directo a las pistas de baile tras aliarse con un cantor argentino radicado allí.
«Aprovechamos y nos contactamos con un cantor de allá y pudimos hacer un par de fechas en algunas milongas donde él ya toca. Eso estuvo buenísimo porque tocamos para las milongas, donde la gente baila, y después tocamos en el festival propiamente dicho, que es otro público y otro fin», explicó Magalí.
¿Cómo suena a tango un instrumento que no es del tango?
Para el oyente común, puede resultar un misterio cómo cuatro saxos logran capturar la esencia melancólica y rítmica del 2×4. Carballo desarmó de forma muy pedagógica la estructura del cuarteto y su equivalencia con los instrumentos tradicionales:
«Intuitivamente, en un cuarteto tenés las cuatro voces (soprano, alto, tenor y barítono) que son las mismas que las voces humanas. Los instrumentos típicos tienen el contrabajo, que es el grave: esa es la línea que hace el saxo barítono, al igual que la mano izquierda del piano. Después tenés el violín, que es el agudo y lo toca el soprano; el saxo alto viene a ser la línea del bandoneón; y el tenor hace la mano derecha del piano. Contado así es una pavada», bromeó la instrumentista.
Sin embargo, detrás de esa aparente simpleza hay una rigurosa tarea de investigación para trasladar la «mugre» y las marcaciones del género sin caer en la fusión con el jazz. Como docentes de conservatorio, vuelcan esa experiencia en masterclasses: «Elegimos un arreglo y planteamos diferentes modelos de marcación o de variaciones rítmicas, y después lo vamos desarmando y explicando para mostrar qué es lo que se utiliza y cómo llevarlo a cabo».

ROMPER EL MOLDE: MUJERES AL FRENTE Y EL NUEVO RUMBO HACIA EL CANDOMBE
El último material de la banda significó un hito histórico: el estreno de una suite para cuarteto de saxos y orquesta típica financiada y gestionada con perspectiva de género. «Le encargamos la suite a Bernardo Monk, que es un capo y la tiene reclara con el lenguaje. Lo estrenamos hace dos años en el CAFF (Club Atlético Fernández Fierro) y armamos una orquesta de mujeres también; todo mujeres», relató Magalí. Al ser consultada sobre si fue difícil conseguir instrumentistas femeninas de primer nivel, fue tajante: «Las músicas estaban y son muy buenas. El tema por ahí era combinar horarios para la grabación y la presentación, pero contamos con muy buenas músicas y eso fue un golazo».
Lejos de estancarse, el Cuarteto de Señoritas ya prepara su próximo paso experimental: cruzar el charco hacia las raíces africanas del Río de la Plata. «Ahora queríamos ir por la percusión propiamente dicha. El tango es muy rítmico y no la necesita porque el arreglo ya lo hace sonar así; pero el candombe sí te pide una cuerda de tambores. Eso está buenísimo porque es más rioplatense la cosa. Estamos en proceso de investigación para hacerlo rendir y que el resultado nos guste», adelantó.





