Entrevista a Gastón Vega, director de la Escuela Básica N° 8 de Hurlingham

Gastón Vega: “Hay que correr a los chicos del lugar del que no puede, e igualarles las posibilidades”

Conectar Igualdad en Villa Club

Por Raúl Coria

“Ojalá tengamos unas escuela de 6 años en Villa Club” dijo esperanzado Gastón Vega, director de la Escuela de Secundaria Básica N° 8 de Villa Club (Hurlingham), que hace unas semanas recibió una partida de netbooks del programa Conectar Igualdad del Gobierno Nacional.

La Escuela Secundaria Básica N° 8 de Villa Club, ubicada en Plumerillo, entre Kennedy y Recagno, en el distrito de Hurlingham, tiene una cursada de tres años, con unos 180 alumnos, y el pasado 21 de mayo, recibieron las muy esperadas netbooks del Programa Conectar Igualdad que coordina el ANSES.

El director del establecimiento Gastón Vega, señaló con optimismo que el acceso a las nuevas tecnologías le cambia a los alumnos “la cosmovisión de sus posibilidades”. Sobre la escuela que dirige aseguró que “tiene un compromiso muy importante con el barrio” y que está “peleando junto a la comunidad educativa la posibilidad de acceder a cuarto, quinto y sexto año”. Para vega lo ideal sería “unificar la escuela N° 8 con la escuela N° 15, que es la Secundaria Básica que se encuentra en el fondo de Villa club. Entre los dos tenemos una matrícula superior a los 300 alumnos, es decir que podríamos conformar una escuela de 500 chicos y con una identidad barrial, con una identidad de contener, de tener a los chicos dentro de la escuela aprendiendo y trabajando”.

Pensando en el futuro Gastón Vega proyecta hasta la modalidad: “nos gustaría educación física ya que tenemos al Polideportivo municipal cerca, y ciencia sociales que es la mayoría de las carreras” y se esperanza: “Ojalá podamos construir una escuela de seis años en Villa Club”.

En diálogo con El Diario, Gastón Vega habló sobre su escuela y sobre educación.

-¿En qué condiciones se encuentra en la actualidad la escuela 8 de Villa Club?-

-La escuela ha progresado muchísimo. Tiene un compromiso muy importante con el barrio, es una escuela donde distintas organizaciones la atraviesan. Tiene un proyecto conjunto con el hogar Matecito donde viven chicos que están judicializados, no por cuestiones de delincuencias sino que el Estado ha decidido que los padres no están en condiciones de criarlos. Hay 18 chicos en esas condiciones que vienen a esta escuela, y tenemos junto a Matecito la idea de llevar adelante una trayectoria educativa que les brinde una propuesta de vida, que les sirva para salir adelante, no solo en lo que respecta al estudio sino en la construcción de la vida de un adolescente.

En cuanto a infraestructura tenemos una cooperativa que pinto íntegramente la escuela, y además hemos podido generar una guardia permanente con gente de la cooperativa de dos o tres personas por turno para que ellos ayuden y colaboren con los auxiliares que nos da el Concejo Escolar. Son las cooperativas del Plan Argentina Trabaja.

A nosotros nos parecen planes muy dignos, donde la gente vuelve a estar en contacto con instituciones del Estado, que no son clientelares, ya que la escuela no es un ámbito clientelar. Eso le da otra construcción a la dignidad del trabajo de cada uno de ellos. Tratamos de buscarles espacios dignos, tareas dignas dentro de las limitaciones porque para muchos es su primer empleo. Creo que es un proyecto para todos, porque muchas de estas personas son padres de alumnos del barrio que ven a sus padres trabajar en su escuela. Ellos ven lo que hacen y eso es bueno.

-La escuela participa en el programa Parlamentos Juveniles, ¿de qué se trata este proyecto?

-Es un proyecto de la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Educación de la Nación que llega por la Dirección de Política Socioeducativa a nivel provincial. Es un Parlamento de jóvenes donde se pone en debate seis ejes fundamentales entre los que podemos encontrar discriminación, derechos humanos, etc., y los chicos a partir de actividades y problemáticas que se plantean generan un relato de como tendría que ser la escuela, qué tipo de escuela media queremos, qué tipo de secundaría queremos, y eso se discute en un ámbito parlamentario conformado por chicos, donde los mejores proyectos son aprobados y los representantes son elevados a instancias superiores, esto tiene una instancia regional, una instancia provincial, otra nacional y luego otra internacional. Este proyecto está llevado adelante con visión del Mercosur, sale de la Dirección Nacional de Cooperación Internacional del Ministerio de Educación. Creo que es un proyecto que le suma a los chicos el tema de la participación y de su realidad y en pensar el espacio que los circunda. Hoy se habla de alfabetización de tres estilos, cuando Sarmiento empezó la educación pública pensaba la educación desde la alfabetización. Hoy para tener una educación real. Hay que pensarla desde tres ejes, la alfabetización real, la alfabetización digital para los chicos no sean alfabetos funcionales y que pueda convivir con espacios de relaciones tecnológicas. Hay que tener en cuenta que hasta depositar o sacar dinero de un banco es a través de redes. Por eso digo, hay que recuperar el carácter del pensamiento científico como una forma de resolución del conflicto, es decir, hoy nuestros niños si viven en zonas bajas cerca de un arroyo y se les inunda sus casas no tienen la capacidad de pensar que tiene que trasladar su casa a otro lado o exigir que ese arroyo sea más profundo o con más caudal o elevar el terreno donde está y siguen volviendo a su casa y siguen teniendo el mismo inconveniente la próxima lluvia. Eso es falta de pensamiento científico, eso es no poder tener un objetivo de estudio ni tener la capacidad de reflexión y ni una hipótesis a desarrollar, eso lo tiene que brindar la escuela. Si la escuela es capaz de brindar ese espacio, ese aprendizaje en la cabeza de los chicos creo que vamos a lograr cambiar la sociedad que es lo que queremos hacer, o sea, tener un proyecto más viable.

 -¿Cuál es la importancia, en ese sentido, que tiene la entrega de las netbooks a las escuelas públicas?

-A los chicos les cambia la cosmovisión de sus posibilidades. Hoy el chico que maneja un celular o una computadora ya está alfabetizado. Automáticamente el primer rango educativo que tiene una persona que es la alfabetización directa, que es aprender a escribir, sumar, restar y dividir, lo tiene al través del acceso tecnológico, entonces el acceso tecnológico es una nueva cosmovisión del mundo. Es como dice Paulo Freire en su pedagogía de la liberación, darle la capacidad de no tener la cabeza de embudo y poder integrarse al mundo desde otro lugar, es decir, sacarlo, correrlo del lugar del pobre, correrlo del lugar del que no puede, del lugar del que no tiene, e igualarles las posibilidades, que es justamente el rol del Estado, o sea, igualarle la posibilidad a los individuos. Creo que la escuela pública tiene que aprovechar esta situación que vivimos en la actualidad.

 

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