Isaac Castro: «Me gusta pensar al Bocha Sokol como un artista en carne viva»

En diciembre editorial Sudestada lanza «Alejandro Sokol. El Cazador», la biografía de uno de los grandes del rock argentino. Su autor, Isaac Castro, cuenta en esta entrevista algunos pormenores de una notable labor periodística que dio como resultado un libro imprescindible para conocer a fondo la vida de este singular personaje y brillante artista.

Por Rody Rodríguez

Isaac Castro es vecino de Hurlingham y escribió un libro sobre uno de los vecinos más emblemáticos: Alejandro Bocha Sokol, integrante fundador de Sumo, Las Pelotas y El Vuelto S.A. Más de 3 años de investigación y una notable labor periodística dieron como resultado una biografía necesaria para conocer a fondo la vida de uno de los grandes de nuestro rock.

Isaac es periodista, músico, docente, graduado en la carrera de Letras en la UBA. Escribió las obras de teatro Quienes verán oscurecer (2005) y Flores para dos mujeres solas (2007). Publicó los libros de poesía Brillantina (2006), La farsa de las mariposas (2010), Las centellas (2012) y La matemática del cuerpo (2018) y es autor de Música de Manos Vacías. Caballeros de la Quema (2017)y es baterista de La Difusa.

 

-Felicitaciones Isaac por el libro que reseña la vida de unos de los personajes más carismáticos del rock nacional, ¿podemos definirlo así a Sokol?

-Esté perfecto, si algo lo identificaba al «Bocha» Alejandro Sokol, era su carisma, su personalidad, así que está bien la caracterización.

-¿Cómo surgió la idea de hacer la biografía de Alejandro Sokol?

-Bueno… siempre estuvo mi deseo de escribir sobre Las Pelotas, porque es una banda con la tengo un vínculo especial porque soy de Hurlingham y siempre quise escribir sobre ellos, y hace unos años por alguna publicación zonal me pidieron un perfil sobre Alejandro y ahí escribiendo me dio la curiosidad de averiguar algunas cosas, y me hice una pregunta: ¿Por qué no había un libro sobre él? Ya habían pasado varios años desde su fallecimiento y animado por algunos amigos que también les gusta la literatura de rock, empecé a hacer una preproducción de cómo sería el libro y bueno, hice una lista de personas y a medida que me fueron recibiendo y pude ir recolectando entrevistas ya el libro tomó forma y después de un par de años me pude sentar a escribir, a recopilar la información, a leer los archivos con otra mirada y salió el libro.

-El libro se llama «Alejandro Sokol, el cazador», explicanos el nombre

-El cazador es una de sus canciones, para muchos de las más emblemáticas por su letra que muy particular y dividí los capítulos de su vida entorno a frases de esa canción, me parecían que eran bastantes esclarecedoras.

-El libro en los próximos días editado por Sudestada que es un respaldo editorial muy importante. ¿Cómo se dio ese vínculo?

-El vínculo viene por uno de los directores de la editorial que es Walter Marini, que conozco por mi trabajo en gestión cultural, yo trabaje muchos años organizando ferias de libros y actividades vinculadas a la literatura así que conozco la editorial Sudestada hace varios años. Y conversando hace un tiempo, acerca de lo que estaba haciendo, le conté de este proyecto y me sugirió hablar con el director editorial de Sudestada que es Ignacio Portela, que es el autor de la biografía de Fabián Polosecki, (“Polo: el buscador”). Ignacio se interesó inmediatamente, me pidió leer lo que tenía armado hasta ese entonces, se lo mandé, y se entusiasmó; pensamos juntos cómo podía ser una edición y rápidamente llegamos a un acuerdo.

-Y Sokol es por demás un personaje atractivo, querible, que no es una estrella de rock en el sentido habitual, es un tipo de enorme talento y carisma pero no un rock star. ¿Coincidís?

-Claramente, ese es uno de sus aspectos más interesantes y uno de los condimentos de su vida que explica el fanatismo de la gente. Alejandro era todo lo opuesto a una estrella de rock, pero todo lo opuesto, en verdadero y extremo sentido de la palabra, era una persona extremadamente terrenal, sencilla, sin ninguna estridencia, que te lo podías encontrar andando descalzo en la esquina de tu casa, que por ahí te golpeaba la puerta porque precisaba un poco de aceite, que no tenia ninguno de los hábitos que nosotros entendemos que cualquier estrella de rock podía tener. Sin ir más lejos uno de los días donde tenía que telonear a los Rolling Stones, esa misma tarde te lo podías encontrar en Hurlingham haciendo las compras del día para su casa y al rato tocar para 70 mil personas.

-¿Qué más fue lo que te llamó la atención de la vida de Alejandro?

-Bueno, dos cosas en paralelo, por un lado, el dominio escénico y su calidad de artista por fuera de la formación sistematizada. Fue un músico que nunca tomo una clase de nada, que apenas tocaba la guitarra, y sin embargo con esos poquitos recursos digamos naturales, hizo una carrera brillante, participó de dos de las bandas más importantes de la historia del rock argentino: Sumo y Las Pelotas y llegó a lugares insospechados, eso por un lado y por otro lado tenemos la calidad humana. Esta sencillez de la que hablábamos recién, que trascendía el escenario y que provocaba en la gente una fascinación inmediata.

-Hizo una carrera brillante, es verdad, pero pudo haber sido muchísimo más brillante aún de no haber habido una autoflagelación.

-Es que Alejandro tuvo una vida bastante intensa, extrema, difícil, es de público conocimiento que tuvo muchos problemas con las adicciones, con las drogas y eso perjudicó, coartó y limitó su potencial. Es una persona que murió muy joven, pensemos que él nació en el 60 y murió en el 2009, y recién estaba dando sus primeros pasos en El Vuelto que era su proyecto digamos solista, con formato de banda y la verdad es que, muchos años de su vida, como vos decís, fueron autodestructivos, la pasó mal, y fue algo que nunca pudo controlar del todo y bueno que de hecho tuvo que ver con su deceso.

-Hurlingham fue su territorio y vos como vecino de Hurlingham te habrás encontrado con amigos, vecinos, familiares, que te permitieron reconstruir su vida. ¿Has tenido muchas entrevistas para poder desandar esta historia del Bocha Sokol?

-Si, mirá, el libro cuenta con 70 entrevistas. Fueron dos años de encontrarme con gente y en esas 70 personas hay de todo, en lo que vos me decís de Hurlingham te puedo decir que pude hablar con la familia, pude hablar con los vecinos que vivían en la cuadra de su casa, hablé con amigos de la infancia, bueno hablé con los amigos que tuvo de grande en su última época, y también hablé con muchísimos colegas de la música, el libro tuvo el privilegio de que brinden su testimonio músicos de Los Caballeros de la Quema, de Los Piojos, de La Renga, de Bersuit, de Ataque 77, después también obviamente del entorno más directo a él como Timmy McKern, Andrea Prodan, el cineasta Rodrigo Espina, hablan sus hijos, habla su ex mujer, por suerte el libro tiene un abanico muy nutrido en cuanto a testimonios. No es una biografía coral, como por ahí está un poco de moda ahora, porque en realidad hay un relato cronológico, cuento desde su ingreso a Sumo -que sería como su ingreso al mundo público- hasta El Vuelto y voy desperdigando anécdotas, comentarios, de toda esta gente a medida que su vida va transcurriendo.

-Da la sensación que nunca lo encandiló la fama, que él se sentía cómodo tocando en Sumo, en S.O.K.O.L, en el mismo escenario de Mick Jagger…

-No solo nunca lo encandiló, sino que hasta se escapó de eso, no le gustaba, era una persona que no tenía problema en sacarse una foto o firmar lo que vos le pidieras, pero era extremadamente tímido y no le importaba lo que normalmente se dice «figurar», solamente le importaba la música, esa era su interés, e insisto con los mismo, su interés verdadero, porque lo demostró hasta las últimas consecuencias, es una persona que terminó prácticamente sin nada, que no tuvo casa propia, que vivía con lo justo, que lo que ganaba lo regalaba, y pagó con el cuerpo su manera de pensar.

-¿Podés definir en dos o tres palabras a Alejandro?

-Bien, me gusta pensarlo como un artista en carne viva, para mi es eso. Si buceamos en el arte o las manifestaciones artísticas en su estado más puro y más primitivo, lo más cercano a eso es Alejandro Sokol con una guitarra o cantando una canción, era lo que veías y bueno, esa cualidad lograba en la gente algo que por ahí músicos que fueron a algún conservatorio durante décadas no te puedan lograr.

-Es valioso que una figura como Alejandro Sokol sea retratada por un escritor de Hurlingham, que sean del mismo barrio le da al libro, seguramente, un sentido, una sensibilidad especial, para hablar de un tipo que nunca se creyó una estrella de rock.

-¿Y sabes qué? justamente por haber tenido ese privilegio de haberlo frecuentado y conocer su otra faceta, tal vez nosotros no tomamos la real dimensión que él tiene en la historia de la música local.

 

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