La fundación Felices los Niños, después de Grassi

Juan Manuel Casolati en la entrada de la fundación Felices los Niños

Por Raúl Coria

Juan Manuel Casolati, secretario de Ejecución Penal de la Defensoría de San Martín y titular de la Fundación “Comprometerse Más”, es el nuevo Director de Hogares de la Fundación Felices los Niños. Entrevistado por El Diario, Casolati cuenta como es esta nueva etapa de la Fundación que luego del escándalo del cura Grassi parecía destinada a desaparecer.

Desde hace poco más de cinco meses la fundación Felices los Niños cuenta con un nuevo administrador. Se trata de Juan Manuel Casolati, conocido en medios judiciales no solo por que es el Secretario de Ejecución Penal de la Defensoría de San Martín, si no por que su nombre tomó notoriedad, cuando la Procuración bonaerense, lo sancionó con suspensión sin goce de sueldo, por denunciar “de mal modo” las condiciones de detención en la provincia de Buenos Aires.

Casolati, -que también es titular de la Fundación Comprometerse Más-, está a cargo de la administración de una institución controvertida, desde el momento en que la justicia comprobó que su creador, Julio César Grassi, era culpable del delito de abuso de menores.

Con Grassi preso, apareció como incierto el futuro de la Fundación Felices los Niños. La tarea de Casolati, es darle previsibilidad a la Fundación y cambiarle la cara a una entidad plagada de malos recuerdos.

El Diario dialogó con Juan Manuel Casolati poco después del comienzo de clases. En la Fundación funciona un jardín de infantes, escuela primaria, secundaria, escuela de educación especial y escuela de nivel terciario.

-¿Cómo llegó a hacerse cargo de esta responsabilidad?

-Yo presido la fundación Comprometerse Más. Trabajamos desde lo territorial en el barrio Obligado, que está separado de la Fundación por la Autopista Camino del Buen Ayre, del otro lado del río. El 90 por ciento de los chicos que vienen a los comedores, a la guardería y al merendero que tenemos en el barrio San Blas, vienen a los colegios que funcionan acá en la Fundación Felices los Niños. Más de la mitad de los chicos que están internados, que viven en los hogares, -que son en total unos 45 chicos-, provienen en su mayoría del barrio Obligado y del barrio San Blas. Así que tengo una cuestión emocional con el lugar, porque los chicos que se alimentan, educan y viven acá son del barrio donde yo trabajo con mi fundación desde hace unos años. Enterado de esto el Concejo de Administración de la Fundación, que es un grupo de personas que nadie conoce y que son personas que han estado desde el inicio de la fundación, me proponen, algunos de ellos, tomar la posta en lo que son los hogares y empezar a trabajar para ir solucionando algunos inconvenientes que tiene Fundación. Así que acepté, y básicamente por esta cuestión emocional que me unía a los chicos que viven, que comen y que se educan acá en Felices los Niños. De esa manera empezó mi relación con esta Fundación. Yo acá no conocía a nadie y me pareció una propuesta súper interesante para poder trabajarla, para poder llevar un poco la mirada que tenemos de comprometerse más, esto es, trabajar con el otro, articular con el Estado y hacer centro que los más importante acá en Felices los Niños es la calidad de vida de los chicos. Yo digo que mi fundación es una entidad ‘niño céntrica’, o sea lo principal son los chicos, y bueno, yo quiero llevar esta mirada que tenemos en Comprometerse Más” a Felices los Niños y que todo lo que se haga, todos los proyectos que se emprendan, se planifiquen, se piensen, se sueñen y se ejecuten, tenga como centro la niñez y la mejora de la vida de esa niñez. Acá vienen chicos con muchas necesidades, los que viven en estos hogares son los chicos más pobres entre los pobres, por eso digo que la tarea a realizar es titánica, es complicada, es difícil, pero no imposible, por eso estamos acá.

-Usted califica esta tarea de titánica, se me ocurre que además a esta tarea se suma pelear con el pasado de la Fundación, todo lo que acarrea la historia del cura Julio Grassi.

-Si, hay una carga negativa, aunque algunos no lo han entendido así por que siguen ayudando a la Fundación, por lo que me gustaría discriminar esto: hay una carga negativa, lo sabemos, en una parte de la sociedad hay una carga negativa de la palabra Felices los Niños por lo que ha pasado, por lo que es público, por lo que se dice que ha pasado o no, lo cual es una mezcla de estas cosas, pero también es cierto que hay un grupo de gente que sigue apostando y ayudando a la Fundación. La verdad es que no tengo idea cuantos hay que han dejado de ayudar, cuanto son los que tiene una mirada absolutamente negativa y cuantos no, no lo se, pero hay de los dos lados. Yo siempre digo que acá mi tarea es sumar desde el momento que me hice cargo hacia adelante. La fundación tiene un pasado, un pasado bueno, malo, negativo, positivo, muy bueno, muy malo, y todo eso mezclado pero en el que yo no tengo historia, en el que yo no participe, en el que yo no tuve ninguna acción concreta. Entonces mi tarea es desde cuando yo me hice cargo de esto, desde ese momento para adelante es de lo que yo quiero primero hacerme responsable, hacerme cargo desde mi compromiso y poner el esfuerzo en mejorar lo que yo crea que hay que mejorar, que son un montón de cosas. Son 67 hectáreas, son dos mil chicos que vienen a educarse, hay una panadería funcionando, un centro de carpintería que esta degradado y que yo quiero ponerlo en valor, mirá, estamos hablando ahora justo frente a un vivero (al costado del camino donde realizamos la entrevista se encuentra un enorme vivero abandonado), un vivero fenomenal que hay que también ponerlo en valor, hay tres hogares de chicos, escuela de chicos especiales, terciarios, jardín de infantes y un hogar de bebes pequeños. Así que para trabajar hay un montón, y yo me quiero hacer cargo de eso, esto es, desde el momento que yo me hice cargo mejorar en lo que en mi dependa toda la vida y todo lo que dependa de la Fundación. El pasado está, y la verdad es que yo frente a ese pasado mucho no puedo hacer, o sea, no puedo regocijarme de los logros de ese pasado y tampoco puedo entristecerme en mi tarea de lo negativo de ese pasado. Lo que si puedo hacer es ahora y para el futuro regocijarme de lo que logremos y entristecernos de lo que funcione mal que va a ser absoluta responsabilidad mía, por su puesto.

-¿Usted tiene o tuvo alguna relación con el cura Grassi?

-No, no tengo vínculo con él. Mi vínculo es con el Concejo de Administración.

-¿Pero lo conoce, estuvo alguna vez con él?

-Hablé un par de veces solamente, pero te repito, mi vinculación es solamente con el Concejo de Administración. Con ellos discuto lo que creo que hay que hacer, tomo decisiones que muchas veces las discuto con ellos por que yo soy de alguna manera una suerte de Director.

-¿Cuál es el cargo concreto en la Fundación Felices los Niños?

-Yo soy Director de los Hogares Convivenciales, pero eso también significa que me tengo que hacer cargo del resto de las cosas, de la despensa, por que los chicos comen lo que hay ahí, entonces tengo que velar por que la despensa esté en condiciones, me hago cargo de la cocina porque los chicos comen ahí, más allá de que hay dos mil chicos más que comen en esa cocina, los más de 40 chicos que depende de mi también comen en esa cocina y de la portería también me tengo que hacer cargo porque la gente que entra y sale de la fundación ingresa por esa portería y los chicos que están aquí tienen que estar a resguardo y cuidado mío. Como ves el cargo de Director de Hogares involucra un montón de cosas, y esas cosas las discuto con el Concejo de Administración.

-Muchos son los que creen, a partir de lo que ocurrió con Grassi, que la Fundación quedó como un gran predio vacío, con los hogares cerrados, o muy pocos chicos en las escuelas y por lo visto no es así…

-Creo que no hay que confundir personas con proyectos. Acá hubo un proyecto que era auto sustentable en términos de cómo fue pensada la Fundación, esto es, hogar, escuela, granja y talleres, y ese proyecto funcionó por un tiempo porque el Estado ayudaba y porque había mucha gente que colaboraba y después de lo que fue público y notorio, los fondos desaparecieron de la Fundación y la gente dejó de aportar y ese proyecto que era auto sustentable comenzó a morirse. Yo lo que quiero es levantar ese proyecto auto sustentable, porque estoy convencido de que es sumamente interesante y me siento convocado con esa idea, de un lugar que cobije a los chicos que no tengan donde vivir, que les de un lugar para educarse, que aprendan un oficio y que además en las granjas que se puedan hacer aquí en las 67 hectáreas se pueda sembrar y cosechar alimentos que luego los chicos de San Blas y los chicos de los comedores puedan comer en sus comidas. Así que yo invito a la gente de Hurlingham y a aquellos que se enteren y se convenzan de que la Fundación está funcionando, los invitamos a traspasar los muros de la Fundación para sumarse. Si quieren los sábados yo estoy acá trabajando que es el día que trabajamos con un grupo de amigos y con los chicos de los hogares limpiando, pintando, arreglando lo que está roto y entonces los invito a que se acerquen para conocer lo que esta pasando. Los convoco a trabajar porque estamos recavando hoy manos y corazones que quieran venir a colaborar, y creo que poco a poco el pasado, lo malo del pasado, creo que se van a ir disipando, porque soy de los que creen que las cosas malas se disipan con trabajo. Cuando el bosque se empezó a comer los caminos de la fundación la manera de volver a la sustancia del proyecto fue limpiar los caminos para poder ver el camino por el vamos a transitar. Hoy se esta haciendo ese trabajo y lo mejor sería hacerlo con la comunidad. Que la comunidad pueda participar en este proceso creo que sería sumamente interesante y que también el Estado se sume a este proceso. Es más, esto ya no es una invitación, o sea, a la comunidad la invitamos, es libre de venir o no venir, pero al Estado debería venir a ver que está pasando y empezar a hacer lo que al Estado le compete que tiene que hacer, porque acá vienen chicos que viven en los municipios donde hay intendentes que manejan fondos, donde hay recursos y me parece que en la medida que vengan a ver que las cosas funcionan deben sumarse a trabajar con la Fundación para que las cosas funcionen mucho mejor.

 

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