
Por Rody Rodríguez.
El primer dueño de la casona que está en el corazón del Paseo Florido, sobre la Av. Jauretche, fue Henry Charles Thompson, uno de los fundadores de la primera compañía aérea comercial del país en 1919, y su domicilio en Hurlingham fue la sede de esa empresa pionera en la actividad. Pero además Thompson fue un destacadísimo referente de la industria del mueble, a nivel internacional, fue además uno de los fundadores del Automóvil Club Argentino, concejal porteño, entre otras notables características.
La casona del Paseo Florido, sobre la actual Av. Jauretche, fue la residencia de Henry Charles Thompson, un empresario argentino, hijo de ingleses, líder en la fabricación de muebles y además concejal de la Ciudad de Buenos Aires. En 1919, en su residencia de la calle Eduardo VII, Henry se reunió con algunos amigos y fundaron la primera empresa aerocomercial en la Argentina.
Henry Thompson fue un personaje de vida vertiginosa. A los 23 años (cuando ya lo conocían como Enrique) fundó la Casa Thompson y Cía, dedicado a la importación y distribución de muebles extranjeros, procedentes en su mayoría de Londres. Corría el año 1887. Enrique se casó al año siguiente con Florence Elisabeth Plews, con la que tuvo tres hijos, Eric, Clive y Charles.
Ya concluía el siglo XIX cuando Henry le encargó la construcción de su finca en Hurlingham al arquitecto Eustace Lauriston Conder, el mismo que le había hecho la residencia a Frederick Carlisle, hoy sede del Club El Retiro. Conder es un muy talentoso arquitecto inglés que había llegado a la Argentina en 1888. Intervino en el diseño del edificio de la estación Retiro del Ferrocarril Mitre, del Banco de Londres, del Hospital Británico de Buenos Aires, entre otras obras arquitectónicas.

En 1901 ya radicado en Hurlingham, inauguró una fábrica en Capital Federal reproduciendo los modelos ingleses. La suba del oro entonces complicaba la importación. Sus muebles comenzaron a venderse en todo el país, también en países limítrofes, por eso comenzó a promocionarse como «La mueblería más grande de Sud-América». Fue necesario mudarse a un local más amplio y era tan grande el stock de muebles, que le resultó más conveniente rematar lo que tenía que trasladarlo. Ana María Fernández García, arquitecta y doctora en historia del arte cuenta que «el remate de la firma Thompson por motivo de su traslado a un nuevo local movía un volumen de diez mil sillas, cinco mil camas de bronce y tres mil quinientos escritorios y bibliotecas».
El éxito de la Casa Thompson era noticia en Europa, a tal punto que los accionistas de la tienda londinense Harrod´s, decidieron abrir una sucursal en Buenos Aires, la única casa Harrod’s fuera de Inglaterra.
Thompson construyó su edificio sobre la calle Florida. Volvió a requerir los servicios del arquitecto E. Lauriston Conder y a la tarea de construir la gran mueblería se sumaron los prestigiosos arquitectos británicos Sidney G. Follett y James W. Farmer. Sobre Florida al 800 también se instaló Harrod’s. Ambos edificios tienen los mismo lineamientos en su fachada, de estilo eduardiano (más sencillo que el victoriano)

Casa Thompson se especializaba en estilos ingleses (Chippendale, Adam, Sheraton, Happlewhite, Elizabethan, Tudor, Jacobean y Ann Queen). Sus muebles eran los preferidos de la aristocracia porteña y de la mayoría de las familias inglesas residentes en Buenos Aires. Por ejemplo todo el mobiliario del Hurlingham Club era de Casa Thompson. Las bibliotecas Thompson, así como otros muebles de estilo vendidos por esta casa, siguen siendo un clásico del mobiliario porteño.
FUNDADOR DEL ACA, CONCEJAL PORTEÑO Y PIONERO DE LA AVIACIÓN COMERCIAL
Enrique Carlos Thompson tenía una versatilidad notable. Además de ser un exitosísimo hombre de negocios, tenía otros intereses, otras actividades. La política era una de ellas. En el primer el primer gobierno radical fue concejal porteño durante la gestión como intendente de Buenos Aires de Joaquín Llambías. Para ese entonces, Henry ya no estaba con su esposa Florence, se había vuelto a casar con la joven Evelyn Mary Plews, la que era su cuñada, la hermana menor de su ex esposa.
Don Thompson fue además uno de los fundadores del Automóvil Club Argentino. Creado el 11 de junio de 1904, el empresario y vecino de Hurlingham junto a otras 20 personas constituyeron esta entidad aún vigente que tuvo como primer presidente al barón Antonio de Marchi, precursor de la Aeronáutica Argentina.
Thompson también fue presidente del Club de Residentes Extranjeros entre 1917 y 1924.
Pero una de las movidas más llamativas de Enrique Thompson fue en 1919, cuando formó parte de la creación de la primera compañía aérea comercial del país, que se constituyó en la casa de Thomas, en el actual Paseo Florido.
Fue el 10 de julio de 1919. Enrique junto a Aaron Félix Martín de Anchorena, el empresario Carlos Alfredo Tornquist, el polista Alfredo Peña y su hijo Clive Thompson, que era aviador, crearon la compañía aérea River Plate Aviation Co. bajo la dirección Técnica de Shirley George Kingsley un piloto y militar británico, gestor del proyecto que también tuvo residencia en Hurlingham.
Las primeras reuniones de la empresa pionera del transporte aerocomercial se hicieron en Hurlingham y se operaba desde la base aérea de El Palomar, luego se trasladaron a San Isidro donde actualmente se encuentra el hipódromo local.
COMO NACIÓ EL PROYECTO
El Mayor Shirley Kingsley estaba convencido que la aviación era la repuesta al problema de tener a la población argentina dispersa en un territorio tan extenso. A fines de la década del 10 del siglo pasado, nadie pensaba en la aviación como transporte de personas. En Argentina de hace un siglo «volar» seguía siendo lo que había sido antes de la primera guerra mundial, un deporte de riesgo para los ricos.
Shirley Kingsley, que había sido piloto de la Real Fuerza Aérea británica, con el apoyo de los dueños de la firma AIRCO (Aircraft Manufacturing Company, Ltd), trae para estos pagos un bombardero de esa empresa modificado para transportar dos pasajeros en una cabina cerrada y vidriada.
Con esos biplanos AIRCO, Kingsley inició en 1919 algunos vuelos entre El Palomar y Montevideo. Transportó por ejemplo a Aarón de Anchorena (quien doce años antes había cruzado el Río de la Plata con Jorge Newbery en el globo «Pampero»), a Carlos Tornquist y también llevó a nuestros vecinos Enrique Thompson y su esposa Evelyn.
En ese entonces Enrique era concejal de la Ciudad Buenos Aires.
Sobre el viaje de Thompson el diario La Prensa publicó el 14 de junio de 1919: «El aviador británico Kingsley realizó su vuelo desde El Palomar a Montevideo. Utilizó un aparato Airco D.H. 4, con motor de 375 caballos de fuerza y llevó como acompañantes al concejal Henry C. Thompson y a la señora Evelyn P. Thompson. El intendente municipal, doctor Llambías, concurrió con otras personas a despedirlos y encomendó al aviador sus saludos para el intendente de Montevideo. Kingsley partió a las 11.30, pasó sobre Morón a 1000 de altura y enfiló hacia el rio de la Plata. Llegó a Montevideo con algún retraso debido al fuerte viento en contra».
Kingsley convenció a sus circunstanciales pasajeros, (todos ricos) de formar la «River Plate Aviation Company», primera empresa de transporte aerocomercial de América del Sur, financiada principalmente por Tornquist y Thompsom.
Enrique además de varios miles de libras esterlinas, puso la dirección de su casa, sobre Eduardo VII como sede de la nueva empresa. También en Hurlingham, Kingsley tenía un amplio taller donde solía reparar sus aeronaves.
Fabio Baccaglione en una nota dedicada a la «primera aerolínea argentina» cuenta que a fines del 1919 la River Plate Aviation Company había adquirido doce AIRCO DH.6 y dos AIRCO DH.16, «el primero era un biplaza de entrenamiento que apenas podía llevar un pasajero extra (o usarse para su objetivo inicial, entrenamiento), pero el segundo ya era un lujo para esos días porque podía transportar hasta cuatro pasajeros en una cabina cerrada. El piloto iba en una cabina abierta más arriba».
En mayo de 1920, la River Plate Aviation Co. se trasladó a su propio aeródromo ubicado adyacente al Campo de Golf en San Isidro, donde actualmente funciona el Campo de Polo del Jockey Club.

La empresa aérea fue transformada jurídicamente en sociedad anónima el 21 de septiembre de 1921, llamándose a partir de ese momento «Compañía Rioplatense de Aviación S.A.», conformando su directorio con Francois H. Hentsch como presidente y siendo sus directores, Carlos A. Tornquist, Henrique C. Thompson y Jean Guichard. Shirley Kingsley sería su Director Gerente. El hijo de Enrique, Clive Duncan Thompson, fue uno de los pilotos de la empresa que funcionó hasta 1924.
Baccaglione recuerda que «al cerrar la River Plate hubo otros intentos como la Junkers y el Lloyd Aéreo Córdoba de 1925 a 1927; de 1929 a 1930 la ‘Trimotor Safety Airways Inc’, y en 1927 la Aeroposta Argentina S.A. que duró hasta 1936. Fue PanAm la que en 1929 tomó el control de las rutas aéreas locales pero el permiso le es revocado en 1946. En 1949 se funda Aerolíneas Argentinas».

Henry C. Thompson, vecino destacado de Hurlingham, concejal porteño, empresario en la industria del mueble y pionero en la aviación comercial argentina murió en 1943. La casona de Thompson fue comprada por Luis María José Colcombet. En 1991 en esa propiedad comenzaron las obras para reconvertir el lugar en un gran paseo de compras, al que llamaron «Paseo Florido», la construcción estuvo a cargo de la empresa Ubaldo Giuliodori SA. En los primeros años, siempre en la década del ’90, funcionó en la planta baja en esa casona la confitería Candy, luego María D, y en la planta alta los estudios y el auditorio de Radio MAS.
Nota publicada en EL CLÁSICO (octubre 2025).





