“Mi amiga Claude”: la historia de la amistad entre Jorge Luis Borges y Claudina Azevedo

Por Rody Rodríguez. 

El 14 de junio se cumplieron 40 años de la muerte de Jorge Luis Borges. Murió en 1986 en Ginebra. Esta es la historia de la amistad del genial escritor argentino con Claudina Hornos de Azevedo, una de las mujeres más importantes de la historia de Hurlingham

Siempre es oportuno hablar de Borges, el escritor más importante de la literatura argentina, fallecido en Ginebra el 14 de junio de 1986, y a 40 años de esa fecha, en esta nota revivimos su relación con Hurlingham, a partir de la amistad que lo unía con Claudina Hornos de Azevedo, una de las vecinas más notables de la ciudad, buena oportunidad también para recordarla.

Claudina Hornos nació en Buenos Aires el 5 de diciembre de 1905, pero su infancia y gran parte de su adolescencia transcurrió en Ginebra, Suiza.

Desde muy jovencita Claudina tuvo una especial dedicación por la literatura y la filosofía. Su enorme bagaje cultural y su inteligencia le forjaron una personalidad por demás atractiva, que le permitió destacarse entre lo más granado de la intelectualidad argentina.

A finales de la década del 30 conoció a Manuel Azevedo, con el que se casó para luego radicarse en Hurlingham ya en la década del ’40.

Claudina era locuaz, sociable y con evidentes dotes de liderazgo. Fue muy amiga de Jorge Luis Borges, quien conoció desde su infancia cuando residía en la capital suiza. Desde esos tiempos compartieron su pasión por la literatura y también por la filosofía.

En Hurlingham a Claudina se la recuerda como una mujer de una personalidad avasallante, que hizo de la solidaridad un culto. El hospital San Bernardino existe gracias a su decisión y empuje. Una de las calles que da ese hospital fue bautizada con su nombre. Además de crear la Cooperadora de la Sala de Primeros Auxilios de Hurlingham, que luego fue la Asociación Vecinal Hurlingham de Obras Sociales (AVHOS) -embrión del Hospital-, es mucho lo que se puede decir de su labor comunitaria, de su enorme vocación solidaria, pero al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges («40 años sin Borges. 40 años con Borges», como se tituló un encuentro organizado en la última Feria de Libro), resulta pertinente hablar de Claudina, pero con Borges, que es como hablar de Borges y Hurlingham.

JORGE LUIS Y CLAUDE

Claudina tuvo por Jorge Luis Borges un afecto singular. Se conocieron siendo muy jovencitos. Borges terminaba sus estudios secundarios en el Collège Calvin de Ginebra, Claudina los iniciaba. El Collège Calvin, fundado en 1559 por Jean Calvin, es la escuela más antigua de bachillerato de Suiza que desempeñó un papel clave en la Reforma protestante y la instrucción pública.

Claudina, Jorge Luis y su hermana Leonor (que luego uso el nombre de Norah) eran de los pocos argentinos en esa ciudad.

La relación perduró en el tiempo y de allí se explica la presencia pública de Borges en Hurlingham en más de una ocasión, por ejemplo en una charla organizada por AVHOS en la Goodyear, en una tarde en la que el escritor habló mucho sobre filosofía, una pasión común que tenía con su amiga Claudina, a la que Borges llamaba «Claude».

Juntos se habían propuesto realizar un libro sobre Baruch Spinoza, el filósofo holandés del siglo XVII, incluso el trabajo ya tenía hasta nombre: «Clave de Baruch Spinoza», pero nunca se concretó. «Spinoza, nunca lo he entendido. Me ha atraído siempre, menos que Berkeley, menos que Schopenhauer, pero a Spinoza no puedo entenderlo» dijo Borges, y explicó porque el libro no se hizo: «me di cuenta de que mal podía explicar a los otros lo que no podía explicarme a mí mismo»

En 1973 Borges le pidió a Claudina que lo acompañara a México, respondiendo a una invitación que le realizara el gobierno mexicano para otorgarle el Premio Internacional Alfonso Reyes.

El viaje se extendió unos días más de lo previsto, ya que también incluyó una visita a España, invitado por el Instituto de Cultura Hispánica y la Embajada Argentina en Madrid.

El escritor Miguel Capistrán en su libro Borges y México, describió a Claudina como «una amiga de vieja data y estrechísima colaboradora de Borges». Los periodistas que recibieron a Borges esa primavera del 73, sabían que Borges estaba escribiendo un libro sobre Spinoza con Claudina Hornos de Azevedo y que «Claudina, era la amiga de Ginebra, vale decir la amiga de la infancia suiza de Borges»

Claudina formaba parte de un selecto grupo de amistades de Jorge Luis Borges, Manuel Peyrou, Alejandro Xul Solar, Silvina Ocampo y fundamentalmente Adolfo Bioy Casares, que en su libro «Borges» da cuenta de varios momentos en la vida del escritor en la que Claudina (o Claude) lo acompaña ya sea en viajes como el de México o España en 1973 o en caminatas o en su casa, donde Claudina le leía.

Ese vínculo perduró hasta que Borges decidió radicarse en Ginebra. Hasta entonces, más allá de la relación de Borges con María Kodama, con la que se casó meses antes de morir, Claudina fue su compañera, amiga, guía, asistente, la que lo ayudaba a cuidar su salud, la que lo escuchaba, la que lo acompañaba a comer a «La Cantina Norte» sobre la ex calle Charcas, uno de los restoranes favoritos de Borges.

Jorge Luis murió el 14 de junio de 1986, Claudina murió dos años después, el 8 de agosto de 1988.

Claudina vivió en Hurlingham hasta el día de su muerte. El hospital San Bernardino de Siena fue una realidad gracias a su dedicación, a su nobleza y al ferviente deseo de que su ciudad progrese.

El director del periódico El Progreso, Isaac Pluda, afirmó que fue su iniciativa «una de las que más supo aunar el esfuerzo y el interés de la población, como nunca antes había ocurrido»

En el año 2005, el Concejo Deliberante, a modo de homenaje designó con el nombre de Claudina Hornos de Azevedo un tramo de la calle Juan Díaz de Solís, sobre la que está su hospital.

Sus «Damas de rosa», el ejército de voluntarias que ella creo, siguieron trabajando en favor del hospital.

Fotografías de ROGELIO CUELLAR, mexicano nacido en 1950. Uno de los artistas con mayor reconocimiento y prestigio en el circuito internacional de la fotografía. Desempeñó  su oficio dentro del fotoperiodismo y la fotografía de autor, una de las vertientes desarrolladas es el retrato de creadores, en la que se destaca el seguimiento que le hiciera a Jorge Luis Borges en su visita a México en 1972. Imágenes publicadas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

Nota pubicada en EL CLÁSICO edición N° 17 de junio de 2026.

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