Por Gustavo M. Russo.
Cuando el pueblo se moviliza en este siglo XXI, sea en Argentina como en cualquier otra parte del mundo globalizado, seguro que lo hace por necesidades insatisfechas, pero éstas, van mucho más allá de una mejora económica momentánea. Lo hace porque pelea por el amor a sus conquistas sociales, culturales, económicas, aquellas que enorgullecen su dignidad de pueblo perteneciente a un Estado Nación que es el símbolo de sus valores identitarios. Pero pareciese, que la dirigencia política mundial, quiere torcer o quitar definitivamente esta cláusula pétrea que constituye su ADN específico.
Últimamente, es moneda corriente el avasallamiento de derechos humanos, señalando, que estas actitudes fascistas provienen desde la consolidación democrática, que mal legitiman los pueblos como electores. Pasa en Estados Unidos, con el Presidente Donald Trump, donde los inmigrantes son excluidos por la represión policial y las marchas de protestas se extienden, de este a oeste del país, en repudio de la violencia discursiva que se instala desde lo institucional, violando sus bases constitucionales. El gobierno conservador de Israel, a cargo de Benjamín Netanyahu, buscó un enemigo para mantenerse en el poder gubernamental. Invadió y bombardeó a Irán, sólo por considerarlo un enemigo potencial, ya que es una de las naciones que lleva adelante un proyecto nuclear pacífico pero esquemático y creciente, que el sionismo considera una amenaza para sus intereses. Con esa idea, somete a su pueblo en una guerra de la cual no se sabe cómo terminará para la región. La Ucraniaque gobierna el actor Volodimir Zelenski, decide mantener infructuosamente su presión bélica contra Rusia porque sostiene -a pesar de tener una derrota irrevocable frente a Vladimir Putin- que es la única manera de obtener la paz en la región. Como se verá el mundo está más loco que nunca. Y obviamente, como integrantes de esta globalización neoliberal exacerbada de rancio capitalismo, Argentina no puede estar exenta.
En Argentina, hemos pasado por la caída de Hipólito Yrigoyen en 1930, a quien también se le negó su defensa y su abogado. Un golpe de Estado que inauguró la etapa nefasta de interrupción democrática y el resurgimiento de la matriz autoritaria. Donde, una Corte Suprema de Justicia, judicialmente,validaría esa acción reprochable y sancionatoria, lo que originaría con un antecedente inconcebible, la crisis de seguridad jurídica y constitucional por la cual seguimos atravesando, un siglo después.
En 1955, el valentonado gobierno dictatorial de Pedro Eugenio Aramburu y de Isaac Francisco Rojas comenzaron con la instalación de un modelo nuevo referido a legalizar inconstitucionalmente la proscripción del peronismo, decretando:
(…) “Visto el decreto 3855/55 (6) por el cual se disuelve el Partido Peronista en sus dos ramas en virtud de su desempeño y su vocación liberticida, y
Considerando: Que en su existencia política el Partido Peronista, actuando como instrumento del régimen depuesto, se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas:
Que dichos objetos, que tuvieron por fin la difusión de una doctrina y una posición política que ofende el sentimiento democrático del pueblo argentino, constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar, porque recuerdan una época de escarnio y de dolor para la población del país y su utilización es motivo de perturbación de la paz interna de la Nación y una rémora para la consolidación de la armonía entre los argentinos.
Que, en el campo internacional, también afecta el prestigio de nuestro país porque esas doctrinas y denominaciones simbólicas, adoptadas por el régimen depuesto tuvieron el triste mérito de convertirse en sinónimo de las doctrinas y denominaciones similares utilizadas por grandes dictaduras de este siglo que el régimen depuesto consiguió parangonar” *(Decreto-ley 4161 (5 de marzo de 1956) Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista.)
El 18 de junio de 2025 el pueblo se manifestó junto alos referentes políticos de diferentes partidos que se encontraron para movilizarse en Plaza de Mayo, logrando con esta marcha democrática, evitar el escarnio que intentó generar, una vez más, la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La misma ejercida por un triunvirato – tal como si fuera una organización de la vieja colonia española de 1811 – a cargo de un Presidente, Horacio Rosatti, un vicepresidente Carlos Fernando Rosenkrantz y por un último integrante, Ricardo Lorenzetti, los cuales llevaron adelante un fallo persecutorio e inaudito para la historia del derecho argentino. La cuestión que ese fallo se ejecutó a pedido del poder económico, justo en el momento en que Cristina Fernández de Kirchner dijo que quería ser candidata en la Provincia de Buenos Aires por la tercera circunscripción.
Un fallo, que ni siquiera puede probar su culpabilidad en hechos de corrupción y, que tuvo peritos por parte de la auditoria, que testificaron no haber encontrado irregularidades en las 51 obras llevadas a cabo en la Provincia de Santa Cruz, mientras Cristina Fernández era presidenta de la Nación. Además, contó con la explicación de Rodolfo Barra, ex Ministro de la Corte de Suprema de Justicia (1989-1993), Ministro de Justicia e Instrucción Pública de Argentina (1993- 1996), abogado especialista en Derecho Administrativo, autor del libro Contrato de obra pública, Derecho Administrativo: acto administrativo y reglamentos, quien comentó que:
“Un presidente no puede ser responsable de todos los hechos”. [Redacción Clarín, (2025 junio 17).“ Rodolfo Barra, sobre la condena a Cristina Kirchner”.Diario Clarín.]
Mientras el anuncio no se hacía formalmente, nada se movía en el cuarto piso del Palacio de Justicia de la calle Talcahuano. El peronismo, vacilaba por encontrar un camino hacia su unificación, hablando de proscripción mientras el ejecutivo nacional se agrandaba y refregaba las manos por la baja de la inflación a cambio de: endeudamiento, cierres de empresas, despidos masivos, represión a jubilados y a personas con discapacidad, que los medios de concentración hegemónica ocultan como noticias trascendentes de la realidad. Aprovechando esta ventaja se comenzó a apuntalar la provincialización de la campaña en tierra bonaerense.
Pero el “macrismo judicial”, que muestra tener largas piernas (para llegar primero a lo que reviste ser una oportunidad, como es el caso de la “coqueta” jueza Makintach) y poca muñeca política, como la Horacio Rosatti, a lo que se le suma el hostigamiento de Héctor Magnetto, al frente del grupo AEA (Asociación Empresarios Argentinos), por lo que no pudo hacerse esperar. Tal, como nos tiene acostumbrada la derecha argentina con su “ansiedad odiadora”, generaron la detención domiciliaria e inmediata de Cristina y se expandió la victimización de su figura. Originando,que el Justicialismo, sacuda el tablero político y tome la delantera, organizando una multitudinaria marcha en favor de la liberación de su presidenta, a la cual acudieron medio millar de personas.
Nos debemos preguntar: ¿Qué se viene entonces?
En primer lugar, destacar que la cúpula del Justicialismo, aparentemente, está dispuesto a escuchar a las bases. Destacar, que juntó una multitud de personas militantes e independientes que vinieron de todas partes del país, simplemente para expresar su amor a la jefa del movimiento principal del campo popular. Debiendo para eso organizar la resistencia, de todas las formas posible, para que Cristina no sea un blanco fácil, en aquellos que quieren destruirla con morbosidad patológica. Además, emplear esa unión partidaria, con un plan a seguir y que contenga a todos los sectores peronistas y progresistas que más se pueda abarcar. Limando todo tipo de asperezas que pudieren surgir. No dejar a nadie afuera, en particular construir vasos comunicantes con los díscolos. Armar una estrategia de comunicación y propaganda renovada, con explicaciones sencillas que penetren en la sociedad, explotando las inconsistencias de un modelo económico, que cada vez se presenta más, en caída libre. En una palabra, armar un frente anti mileista de salvación institucional.
Exprimir el momento de debilidad por el cual transita el gobierno de la Libertad Avanza, para convertir la participación ciudadana en la punta de lanza en la cual se permita afianzar la estrategia proselitista. Que esa estrategia, contenga las herramientas propias de la política, permitiendo que sea presentada como una opción clara, para dirimir el inmediato poder con miras al futuro. Marcar la señalización de una agenda exclusiva e inherente, que verifique la sustanciación de la unidad del campo nacional, popular y progresista. Como fue concebido desde su origen. Y por sobre todas las cosas, contraponerse al discurso violento y polarizador con el que el actual gobierno en funciones ve como única opción a proseguir. Porque para los libertinos, la forma de permanecer en el poder, es realizando negocios personales y sin cuestionamiento mediático grave. Manteniéndose en el curso comenzado, ese es: con represión y disciplinamiento de los opositores o de quienes osen rebelarse y, la insistencia en el ajuste sistemático endeudador, como elementos dominantes de su perverso esquema político y económico.
Siendo este, el punto de referencia para continuar con la reproducción de calamidades sociales, resulta importante y extremadamente necesario, que se arme un nuevo arquetipo para diferenciarse. Uno que permita ganar elecciones y sea perfectible en el futuro, es decir, que considere las actualizaciones pertinentes a medida que el transcurso del tiempo lo exija. Eso permitirá consustanciar una renovación genuina desde la perspectiva política, cultural y económica, en las sendas del crecimiento y del desarrollo humano.
Memoria, pueblo, verdad, justicia y democracia, deberían ser sustantivos signados para la real existencia de construir un país que, a la renovación conservadora instalada desde diciembre del 2015, no le importó tener en cuenta.
Finalicemos en considerar, que la movilización permite recobrar el poder, siempre y cuando, la clase dirigente esté atenta y dispuesta a posponer sus ambiciones personales, para favorecer la pelea por el amor al movimiento y a la patria.
Es por eso, que cada grafiti y cada cartelito colocado en la esquina de San José y Humberto Primo, en agradecimiento a los 12 años de gobierno peronista, marca en fuego que la consigna natural parte sin titubeos, de seguir peleando por tu amor. Un amor que engloba, tanto a una mujer, como a un proceso histórico que se materializó como posible, palpable, aceptable, verosímil, admisible y singularmente, creíble.
*Mateos Miguel – Zas (1986) “Peleando por tu amor”. Lp. Mensajes. Recopilado del URL






Muy bueno Gustavo. El amor vence al odio, siempre que se pospongan ambiciones personales. Lamentablemente no se visualiza mucho de eso.
Gracias