Se desarrolla en INTA de Hurlingham la “cereza electrónica” para mejorar la calidad de la fruta y mejorar la productividad en las exportaciones

El ingeniero en Electrónica y doctor en Ciencias Aplicadas, Andrés Moltoni, responsable del Laboratorio de Agroelectrónica del Instituto de Ingeniería Rural del INTA, trabajando en su oficina, en Hurlingham. Foto: Xinhua/Martín Zabala

Un grupo de especialistas en el cultivo de cerezas de la Agencia de Extensión Rural Los Antiguos, en la provincia de Santa Cruz Argentina, e investigadores del Laboratorio de Agroelectrónica del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Hurlingham, desarrollaron un sensor electrónico con forma de cereza para registrar los golpes que sufren estas frutas en las plantas de empaque.

Durante los procesos de empaque y traslado, las cerezas sufren daños, que luego se traducen en depresiones llamadas pitting (picaduras o pequeñas manchas) lo que disminuye su valor comercial y, en el peor de los casos, la devolución de algunos lotes.

Andrés Moltoni, responsable del Laboratorio de Agroelectrónica del Instituto de Ingeniería Rural, dependiente del INTA en Hurlingham explicó que «en promedio se pierde el 5% de las cerezas por pitting y aplicar esta tecnología permite mejorar el proceso y una correcta toma de decisiones podría implicar una reducción de las pérdidas en un 50%, eso es el 2,5% de todas las cerezas que se exportan”.

El instrumento diseñado está compuesto de un sensor que permite registrar los impactos y movimientos que se producen durante todo el proceso, un microcontrolador de pequeñas dimensiones y un transmisor inalámbrico que posibilita descargar la información y el monitoreo en tiempo real de los datos a medida que la cereza electrónica ingresa a los diferentes sectores de la línea de empaque. Además del reducido tamaño que tiene el sensor cuenta con requisitos de estanqueidad, debido que, en la mayor parte del proceso, las cerezas se encuentran sumergidas en agua.

Natalia Jewgeniuk, técnica electrónica del Laboratorio de Agroelectrónica del Instituto de Ingeniería Rural del INTA en Hurlingham, colocando una resistencia en una plantilla de plaquetas para la construcción de «cerezas electrónicas». Foto: Xinhua/Martín Zabala

VENTAJAS Y REPERCUSIONES

Este desarrollo mejora la calidad de la producción ofrecida por los productores locales, que tiene como destino la exportación y permite, no solo la apertura de nuevos mercados, sino también aumentar el valor agregado agroindustrial de nuestro país.

El dispositivo creado en el INTA de Hurlingham tuve repercusión internacional: La Agencia de Noticias Xinhua (la agencia oficial de noticias del gobierno de la República Popular China) publicó la innovadora “cereza electrónica» que se realiza en el INTA de Hurlingham.

Xinhua, que es la agencia más grande e influyente en China, así como la más grande del mundo, destacó la labor de los especialistas en agrotecnología del INTA en el desarrollo de este dispositivo que permite reducir los daños mecánicos durante el manejo de las cerezas y por ende mejorar el valor comercial de las cerezas en el mercado de exportación.

Para la revista Forbes, “la cereza electrónica es un desarrollo nacional de muy bajo costo, que promete ser un antes y un después en la industria de fruta fina del país”.

Argentina exporta el 90% de toda la producción de cerezas. Los principales destinos son Estados Unidos (32%) y China (27%), luego le siguen España, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Qatar y Singapur.

Un cajón de cerezas con una cápsula contenedora de una «cereza electrónica». Foto: Xinhua/Martín Zabala

 

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