Sokol: Un juglar de la vida que alternaba valles y planicies como un viajero cósmico

El pasado 12 de enero se cumplieron 10 años de la muerte de Alejandro Sokol, músico de Hurlingham, figura imprescindible del rock argentino, integrante de SUMO y de Las Pelotas entre otras bandas. El recuerdo de Mario Ferrarese, director de FM TRIAC

Por Mario Ferrarese.

«Tristeza diáfana en el Valle (de Traslasierra y Hurlingham), enmudecen los recuerdos. Se nos fue el Bocha Sokol… el Ale de gesto simpático mirada lejana»

Cómo hubiese querido ser yo quien se asigne tan bella y triste descripción…pero mi sinceridad (esta vez) puede más que mi ego. Quién dispara sentimientos en prosa es el Rufián Melancólico. Un transerrano más auténtico que la peperina, pero que parece parroquiano del recientemente cerrado bar «Miguelito» de Roca y Jauretche. Él sí curtió historias del Valle con el Ale, como el Laro de Quirno. Ellos, a 1000km de distancia uno del otro, se disputan versos y prosas de la vida como dos eximios esgrimistas de las letras. Han sabido suplantar los floretes con corchos en las puntas, por una Parker a cartucho capuchón dorado o el teclado del Word. El Laro, habitante de Pizzurno cuenta que vivía a metros del Bocha. Gauto, otro notable hurlinghense, lo aleccionó: «¡Laro, acá cerquita vive el que fue baterista de SUMO!». «¿Troglio?»… dedujo el Laro. «No. Alejandro Sokol», refutó quién supo ser plomo de SUMO.

De allí en más, el de apellido difícil, compartió vecindario e historias con el Bocha.

Todos esos, son los más calificados para testimoniar, aunque no los únicos. El Poyo Magnacco también fue otro testigo de lujo (o actor) que disfrutó de su presente. De hecho fue quien presenció «la formación» de LasPe.  Él asegura que haciendo móvil de la Triac en la plaza de Hurlingham y cuando el Bocha bajó de tocar en S.O.K.O.L, vio llegar a Germán Dafunchio, que preocupado, le avisa que Diego y Ricardo ya no estaban (o sí) «divididos»…y había que hacer «algo».

Como el Poyo, muchos de aquí y de allá, tuvimos el privilegio de ser «presenciadores» de un «ser» que pensaba, decía y hacía en una sola dirección…un Rara Avis, sin dudas.

Sólo él podía alternar valles y planicies como un viajero cósmico. Las Rabonas, Las Calles, Parque Quirno y Los Hornillos: escenarios de un juglar de la Vida.

«Contradictoria paradoja entre las paradojas»

Así, solo así se lo puede definir al Ale. Nunca se creyó nada ni aun estando facultado para hacerlo.

En primera persona pude verlo subido al escenario de River, teloneando la primera visita de Los Stones a la Argentina y varias horas más tarde, detuve mi marcha a casa, al verlo en el barcito de Darío. Vi incrédulo a ese tipo tras el vidrio, que empuñaba una criolla para deleite de solo algunos parroquianos, sin que ninguno de ellos sospechara siquiera que ese cantaautor había compartido luz y sonido con uno de los grupos más grandes del mundo.

Ese era el Ale. Un tipito que formó una banda que le cambió la historia al rock vernáculo, a lo «SUMO» se podría haber jactado de ser parte de tamaño giro musical, pero no lo hizo. Derivó en S.O.K.O.L poco antes de que el Pelado se fuera al Cosmos; armó y lideró Las Pelotas cuando se «Dividieron»; El Vuelto…o La Propina (nunca supe cual es cual)… Impecables performance de un arlequín tanto en las letras como en el escenario. Como pocos (muy) conectado con SU público en un ritual casi mágico. Pero solo un «humilde dendeveras», podía con su guitarra pelar solito y solo, en cualquier reunión, festejo o amuchada de amigos.

Su repertorio pendulaba de Floyd, Bowie y U2 hasta Lennon y Thing Machin… ¿En el medio?: SUMO y Laspe. Obvio. Un generoso con todas las letras se sumaba a cualquier cruzada solidaria. Varias veces lo hizo para la Triac, tocó en La Fuente, en la calle Necochea frente a Biagio y solista en Kivú, para ayudar a la ha-bitual inestable economía de la Radio de Hurlingham

«No tenía miedo y el miedo se aferraba a sus raíces» continúa su descripción el Jóse Colombini (con acento en la «o»)

«Supuraba trasversal y liberal en los núcleos de las fatigadas almas de los que lo vimos cantar»

Así lo viví cuando volvimos al Valle, juntos, en aquella mítica TAC, con los ojos llenos de Traslasierra y casi en silencio.

«Se hace el silencio. Las ramas están estáticas. Las hojas no vibran y el corazón dejó de latir»

Todo parecía haberse detenido aquella tarde de verano. Incrédulos, alternábamos cartel rojo de Crónica, con los llamados entrecruzados, habidos de descubrir que era una falsa noticia, ¡pero no!

Frente a lo irremediable, solo atiné a pasar por la Triac, las grabaciones inéditas de él y que atesoraba como un ídem. Apenas un rato después, se activó la oreja (el contestador de la radio) y pudo escucharse una de las más bellas descripciones de la tristeza. Era el Rufián, el Jose Colombini, que con maestría poética, cada 12 de enero, me viste el Especial de Especiales que hacemos del Bocha.

Siempre sentí que al Bocha se lo disputaron Hurlingham y Traslasierra «casi» como a la Triac, ¿viste?…pero el Pingüino Britos (otro ladero del Bocha) parece haber desbalanceado todo para el Oeste… este Oeste que hoy piso. Con todo el peso que representa el Champaquí, se deserrajó con su sentir en forma escrita cuando se cumplía un año de la partida del Ale…aunque el Pingui como muchos, sabe que jamás se irá de nuestro Valle de Pasiones (SIC Ludovica Squirru).

¿Cómo concluir una nota de algo que nunca terminará? Apelando una vez más a una sinfonía verbal que no tiene tiempos ni fronteras. El Jose diciendo:

«…y a pesar de esos fenómenos, la sangre seguirá fluyendo, revelándonos que ahí… de estar atentos, algo fue escrito y cantado y que de saber, podríamos descifrarlo, entender y comprender…y nunca olvidarlo en nuestro Valle (ni en Hurlingham)…al Ale Sokol».

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