Tres Cruces: Un año después del incendio

Hace un año, el incendio de Tres Cruces conmocionó al barrio

Por Florencia Pereyra Saafigueroa ||

A un año del incendio de la fábrica de Tres Cruces, ubicada en Chuquisaca 3655 de Villa Tesei, El Diario de Hurlingham diálogo con algunos de los empleados que se quedaron sin trabajo.

Más dudas que certezas. Esa es la sensación que dejan los testimonios de algunos de los que –hace un año-eran trabajadores de Tres Cruces.

Para ellos, lo que ocurrió en la tarde del domingo 18 de agosto del 2013, no fue accidente y denunciaron que meses antes de la quema del lugar, llamaron a los trabajadores con más antigüedad para arreglar “la plata a cobrar” por renunciar a sus puestos. También aseguraron que no se prendió fuego el 70 por ciento como se dijo, sino que se quemó un poco más del 30 por ciento del lugar, de manera que se pudo haber continuado con la producción.

Hace un año, la fábrica, propiedad de la firma Molinos del Río de la Plata, generó pánico en los vecinos de la zona cuando un voraz incendio acabó –según fuentes oficiales- con el 70 por ciento del lugar. Aquella mañana, al menos 35 dotaciones de bomberos lograron extinguir el fuego que provocó el cierre de la empresa y el despido de más 200 trabajadores. Para muchos de ellos, el accidente se puedo haber evitado.

Daniel, quien era encargado de elaboración del turno noche, hacía diez años que trabajaba para la firma y cuando comenzó el incendio de la planta se presentó diez minutos después en el lugar. Según cuenta, la empresa contaba con bomberos en la fábrica los cuales estaban presentes también ese día. “El fuego se pudo haber controlado fácilmente, dejaron que dominara el lugar y después alertaron a los bomberos de la localidad cuando ya no había nada que hacer. Resulta raro que ocurra un incendio un domingo que no había nadie en el lugar”, expresó el ex trabajador de Tres Cruces.

“Es difícil pensar que fue un accidente cuando justo no había empleados en la fábrica y cuando meses atrás se rumoreaba que la fábrica se quería vender”, cuestionó.

La situación de Patricia es la misma que la de sus otros compañeros. Ella tenía más de 20 años de antigüedad en la fábrica, trabajaba en la parte de empaque y tampoco tuvo ninguna respuesta luego de que el lugar se incendiara. Solamente le siguieron pagando el sueldo con normalidad hasta que las autoridades tomarán una decisión, “después de ese mes nos dieron un plazo para que aceptáramos la plata que ellos nos iban a dar a modo de indemnización y si no lo aceptábamos nos íbamos con las manos vacías”.

Sin embargo no fue justo el acuerdo que tuvieron las partes, ya que meses antes del siniestro hubo un aumento de los haberes que no se contempló en la liquidación final.

Particularmente, en el caso de Patricia no puede iniciarle acciones legales a la empresa porque si no, no se puede jubilar. Igualmente, sí está en juicio con la ART como la mayoría. La señora tiene várices producto de trabajar parada todo el día en la fábrica, se tuvo que operar las manos por síndrome del túnel carpiano y en esas condiciones se le complica conseguir un nuevo oficio. “Trabajé 20 años para ellos. Ahora estoy desempleada y tengo cinco hijos que mantener”, lamentó Patricia.

Los rumores de venta se hicieron eco en distintas áreas de la empresa. Patricia baraja la hipótesis de que la empresa fue vendida a Granja Iris. Por su parte, Daniel fue más directo y dijo: “Nos venían amenazando con que cuidemos el trabajo porque tenían la empresa vendida a un grupo inversor de México”.

Por último, Darío, que pertenecía al personal de limpieza, coincidió con Daniel de que la empresa estaba en venta e incluso detalló que el mes que se prendió fuego el lugar, las autoridades de Tres Cruces tenían pactada una reunión con los mexicanos en cuestión para que vieran las instalaciones y firmaran un contrato. “Desde que empecé a trabajar en el lugar se sabía que la fábrica estaba en venta a un grupo de empresarios

mexicanos, al menos ese era el fuerte rumor conocido por toda la planta”, argumentó.

El enojo de los trabajadores también es con los delegados gremiales de la empresa porque, según ellos, nunca estuvieron a la altura de sus responsabilidades.

Fundamentalmente los ex empleados se quejan de su incumplimiento en situaciones complejas, se sienten defraudados por los cinco delegados gremiales que fueron elegidos en su momento por reivindicar los derechos de sus compañeros.

“Nos entregaron, no resolvieron nada, ni pelearon por nosotros. Nunca estuvieron del lado del obrero. Eran un espejo de la falsedad”, acusó Daniel, que además recordó que en 2012 despidieron a diez empleados injustamente inventando causas y motivos absurdos por los cuales hicieron paro.

Se cumple un año del incendio de esta histórica fábrica que, según la página Web de Molinos, había sido inaugurada en 1970 y fundada por el inmigrante ruso León Pogdaetzky. Luego en 1989 la empresa fue comprada por el grupo Molinos Río de La Plata. Lo que una vez albergó a más de 200 empleados de una de las productoras de salchichas más importantes de la Argentina, hoy es solo escombros.

Durante tres meses los empleados de limpieza se encargaron de limpiar las instalaciones y retirar los cientos de desechos provocados por el incendio. Hoy, un año después el destino de ese predio es incierto.

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